Ramón de Garciasol 4. NO SEAS NIÑA, MADRE

Nido de poesía: Nicolás de la Carrera
31 oct 2013 - 12:26
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Uno de los temas maestros de la poesía de Garciasol (seudónimo, recordemos, de Miguel Alonso Calvo) ha sido el tema de la madre, de su madre, de todas las madres. Ya en su primera obra lírica de posguerra, “Defensa del hombre” (1950), se refiere a ella en varias ocasiones.

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Citaré, de “Elogio de gloria”, algún párrafo en el que se imagina que el muerto desconocido de la guerra civil para quien escribe el largo poema, se ha encontrado en ultratumba con su madre, fallecida en 1933: “Habrás visto a mi madre en su sereno / día de eternidad, ya pura esencia, / y la habrás dicho en sol y en azul bueno / que soy todo una herida de su ausencia. / (Como ella me veía enamorada / estaré para siempre en su presencia).” Parece que la siente viva, como cuando, unos versos más allá, elogia “los pechos / de las madres con leche de infinito.

Me permitiré reproducir también las primeras líneas del poema “Autorretrato”, fechado el 19–IX–59: “Miguel Alonso Calvo, hijo / de Fermín y Josefa. Él, artesano, / pasión por lo bien hecho, una mano / de trabajado honor, el entresijo / de hombría –más deberes que derechos–, / cumplidor de lo dicho, mientras ella, / la madre, pajareo, apenas huella / de su paso, dulzura sin barbechos, / siempre en tarea y trigo humildemente.”

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DESGARRADORES VERSOS DE "LA MADRE"

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En 1958 publica el poeta alcarreño su más existencial poemario: “La madre”, compuesto por 131 sonetos, dirigidos, en su mayoría, directamente a la madre. Todo el libro es un angustiado repertorio de preguntas sobre el dolor, el tiempo, la muerte, la pareja, los hijos... Recordará el hijo paisajes de su niñez y, sobre todo, cómo no, las virtudes de su madre. El sentimiento es tierno y desgarrado. Y no faltan destellos de tenue luz, exhalaciones de esperanza. Escogeremos, casi al azar, un cordial soneto para cantar a nuestras madres:

"Me digo dentro, madre. Y se me llena / de sol cordial la sangre, de sosiego / vegetal que se sabe, manso fuego, / agua de paz sin cauce, por la arena / que grano a grano cae, tiempo mío / que no ha de pasar más. Madre, y me sabe / la saliva a raíz, y no me cabe / la voz en la garganta, el ancho río / que soy y voy creciendo gota a gota, / día a día que me hace y me deshace, / luz devuelta a la luz. Madre, y me brota / un hambre de quedarme aquí plantado, / hermano de la hierba que me nace / en la herida sonora del costado."

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Y SEA TODO, MADRE, COMO ERA

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"No seas niña, madre" me parece un soneto perfecto. Se celebra la Navidad a orillas del Belén, con sus Pastores y su Virgen lavandera. Se cantan villancicos, se toca la zambomba, el almirez, el sonajero, la campanilla, el tambor, las palmas... Todo como entonces... Allí está, viva, la madre en el corazón de todos..., dirigiendo la fiesta, encendiendo en fe y amor, un año más, la hoguera de la Tradición... "Besa la herida... / y sea todo, madre, como era..."

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NO SEAS NIÑA, MADRE

No seas niña, madre, criatura.

Esto no es nada, tonta; casi nada.

Está la Nochebuena tan cargada

de infancia, madre, que tu sepultura

ha traído de golpe a la garganta

olas de villancicos, viejos bronces

de repicar a fiesta, a cuna, a entonces.

No es nada, madre; nada. El niño canta

y el hombre llora, pero tú no llores,

que tú tienes que darnos la salida

y refrescarnos lo de los Pastores

de Belén y la Virgen lavandera.

Tú, no, madre; tú, no. Besa la herida

y sea todo, madre, como era.

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CON UNA LLAMA QUE SE ENCIENDE

EN TI Y EN MÍ TERMINA

Desgarrador poema dirigido, como una confesión, a la madre fallecida. Valorando la riqueza existencial de morir con hijos y prolongar así el ciclo de la vida, le llora Garciasol a su madre, a pocas fechas de su matrimonio, que no tendrá descendencia. El agua de la vida se secará en su tumba y no llegará al mar... "Nadie me cantará, como te canto, / madre..."

Refiere José Ruiz Guirado que una tarde, dirigiéndose con Ramón al metro madrileño de Nuevos Ministerios, le confidenció el poeta: "Mira, Pepe. Yo he sufrido persecución, hambre, frío y cárcel. He sido del bando perdedor de la guerra. Ya han tenido conmigo suficiente, para que lo continuasen con mi sangre." Estremecedora anécdota.

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NADIE ME CANTARÁ

COMO TE CANTO...

Nadie me cantará como te canto,

madre, con una llama que se enciende

en ti y en mi termina. Nadie entiende

la sangre de su fin y de mi llanto.

Yo no tengo semilla que me cante

en hijos de consuelo, salvadores,

por el tiempo y los hombres, labradores

que vuelvan a sembrar para adelante

la vida en criatura, y aún en pena,

pasajera, que luego se enardece

en la flor sin memoria ni condena

de la santa alegría. Aquí se apaga

el agua que se agota en sí, perece

sin salir a la mar que la propaga.

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PARA QUE NO ME RIÑAS...

Se dirige de nuevo a la madre y la describe: “sencilla, / candeal, de otro mundo...” (Del padre leíamos en la “Autobiografía”: “pasión por lo bien hecho”, “más deberes que derechos...”). Interiorizó Miguelito Alonso (“Garciasol”) la bondad de la madre, el perfeccionismo del padre... Por eso, como si quisiera esconder a su progenitora la realidad de su difícil vida, cierra el soneto con antológicos versos: “para que no me riñas cuando vaya / sin nidos, desgarrado, sucio, a verte...” Referido a la imagen de Dios que elaboraba Ramón, acaso nos ilustre su credo personal: “Yo no creo en un Dios justiciero, sino en un Dios paternal que nos explique, al menos, por qué tanto dolor...”

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LA MADRE

Ni tú debes saber –¿a qué?– por dónde

he venido a parar, por qué camino,

a la paz de no ser un asesino.

Tú no debes saber nunca qué esconde

por detrás la palabra. Eras sencilla,

candeal, de otro mundo. Tu frontera

daba al campo de abril, cuando abril era

gozoso arco solar sobre Castilla.

Yo pasé la barrera pueril. Llevo

los ojos ya muy lejos de la playa

donde eché a navegar, y no me atrevo

a decírselo todo ni a la muerte,

para que no me riñas cuando vaya

sin nidos, desgarrado, sucio, a verte.

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RAMÓN DE GARCIASOL

nacido hace cien años

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1. Nosotros sí que celebramos el centenario de Ramón de Garciasol

LIMOSNA

CANCIONCILLA DEL MENDIGO

CANCIONCILLA DE LA INVITACIÓN A LA SERENIDAD

2. Treinta dioptrías en las gafas

MIRAR SIN VER

QUISIERA DESPEDIRME

PERO A TU SOMBRA, AMOR

3. Herido ver

HERIDO VER

MILAGRO

ORACIÓN POR LOS OTROS

4. No seas niña, madre

NO SEAS NIÑA, MADRE

NADIE ME CANTARÁ COMO TE CANTO

LA MADRE

5. Madre: padre va solo

MADRE: PADRE VA SOLO

PADRE ANCIANO

6. Del amor de cada día

DEL AMOR DE CADA DÍA

CANCIÓN DE LA COMPAÑERA

CANCIONCILLA DE LA ESPOSA EN EL DÍA DE LA MADRE

7. Arenga a las rosas y a los hombres

ARENGA A LAS ROSAS Y A LOS HOMBRES

FRATERNIDAD CON LAS COSAS

8. Los que viven por sus manos

YO SOY PLAZA

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