“Siempre hay personas que deben soportar vidas que son más pesadas”
“San Jorge” desde el viernes 29 en los cines
La Fe de San Jorge lo mantuvo vivo, lo convirtió en un héroe, en un santo y en un símbolo para derrotar “al dragón”.
La figura real de un soldado romano de Capadocia (siglo III) martirizado por su fe, mezclada con antiguas leyendas heroicas paganas (como el mito griego de Perseo y Andrómeda) dieron lugar al mito de San Jorge y el Dragón, una alegoría que se creó para simbolizar la victoria del bien (el cristianismo) sobre el mal (el paganismo o el diablo). Jorge representa al creyente y el dragón a la tentación. Durante las Cruzadas, la Iglesia necesitaba figuras heroicas y militares para inspirar a los caballeros cristianos. Y la figura de San Jorge pasó de ser un mártir a un guerrero protector.
Ahora, y de la mano de European Dreams Factory, nos llega en pantalla grande el relato de su vida.
Año 303 d.C. El Imperio romano alcanza su máxima expansión, pero también su mayor persecución contra los cristianos.
Jorge, un joven oficial del ejército, es promovido a capitán tras una brillante victoria. Sin embargo, cuando el emperador Diocleciano ordena la erradicación total de la fe cristiana, Jorge se enfrenta a una disyuntiva: obedecer al Imperio o seguir a Cristo.
La película retrata el camino interior y exterior de un hombre que desafió el poder para defender su fe, y que sería venerado por siglos como San Jorge, símbolo de resistencia, libertad y justicia.
Non solum sed etiam
¿Es “una de romanos”? Sí, pero es mucho más. San Jorge es una película que habla de luchas, de amor, de amistad, de fidelidad, de martirio, de confianza en Dios, de milagros.
A todos nos estremece el relato de la Pasión y que nos lo cuenten como lo hizo Mel Gibson, pero a lo largo de la historia ha habido, y sigue habiendo, mártires, seguidores de Jesús cuyas muertes son tan cruentas y crueles o incluso más que la que sufrió el mismo Cristo. La única diferencia es que Cristo en su Pasión y Muerte cargó con los pecados de la humanidad para resucitarnos a todos. Pero la crueldad humana no tiene límites y la película de San Jorge lo pone de manifiesto. Si no ha llegado a tu ciudad pídela: