Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria
J.J. Tamayo: “Tener aprobada la asignatura de derechos humanos tendría que ser requisito para todo educador”
Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria
Ética y política son dos dimensiones fundamentales de la vida de las personas y de las sociedades, que están en permanente tensión. Sin ética la política se convierte en el reino de la injusticia y la desigualdad y tiende a transitar por la senda de la corrupción. Sin política la ética desemboca en actitudes individualistas y en prácticas insolidarias.
El objetivo de este curso es analizar interdisciplinariamente la relación entre ambas en defensa del bien común. Para ello se abordaron en las charlas cuestiones como la ética pública, la calidad de la democracia, la teoría y la práctica de los derechos humanos, la ecología política como otro modo de habitar el planeta, la Justicia entre la ética y la ley, el modelo económico, las amenazas de los populismos y de los gobiernos tecnócratas a la democracia.
El público objetivo de estos cursos son fundamentalmente el profesorado y el alumnado de filosofía, ciencia política, ciencias sociales, derecho, dirigentes políticos, así como activistas de ONGs y movimientos sociales.
Este curso cuenta con la dirección del teólogo Juan José Tamayo, emérito de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”, de la Universidad Carlos III de Madrid. Teólogo de la liberación. Secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII. Miembro cofundador del Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL y de su Comité Internacional. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Pro Derechos Humanos de España.
Nos hacemos eco en este artículo de su ponencia de clausura bajo el título: “Educar en derechos humanos: educar en la igualdad de género y la democracia participativa”
Tamayo inicia su exposición reconociendo la paradoja de un mundo que predica los Derechos Humanos como nunca y que los incumple posiblemente como nunca. “Setenta y tres años después de su reconocimiento en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, signada hoy por todos los estados, siguen siendo una asignatura pendiente.”
De entre los Derechos Humanos Tamayo se centra en el Derecho a la Educación, y señala: “Como en el caso de los derechos humanos en general, el derecho humano a la educación choca con su sistemática transgresión e clamoroso incumplimiento, sobre todo en el Sur global, en las zonas rurales, en los sectores en estado de vulnerabilidad, entre las mujeres, en las zonas de conflicto, en las minorías étnicas y culturales, en las personas discapacitadas, en los colectivos de personas inmigrantes, refugiadas, desplazadas y apátridas. La pandemia ha agravado todavía más la exclusión.”
Si ya el mismo derecho a la educación se ve cercenado, vetado y restringido en muchos lugares del mundo cuánto más la educación “en derechos humanos”. Lamentable, sobre todo si pensamos que las aulas podrían ser “espacios privilegiados para construir nuestras interpretaciones de la realidad, abrir el imaginario social, vislumbrar otras posibilidades y generar espacios de convivencia dentro de la pluriversidad.”
Pero hay opciones y Tamayo recuerda que se ha de empezar por: “reconocer, vivir y practicar los derechos de los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes en el ámbito escolar. Es la clave de bóveda del sistema educativo.”
El teólogo y profesor se atreve a poner condiciones: “Requisito necesario para ejercer la docencia debería ser acreditar la formación en derechos humanos ya que nadie da lo que no tiene. Y si no se ha adquirido dicha formación, mal puede desarrollarla en la docencia. La falta de formación en derechos humanos constituye una de las causas de las deficiencias que hoy padece el sistema educativo en este tema. Los estudios que evalúan esta formación constatan la diferencia entre el profesorado que tiene una buena preparación en derechos humanos y el que carece de ella. “no educar en derechos humanos es también una violación de los mismos”.
Una cuestión sobre la que Tamayo siempre ha expuesto su preocupación ha sido sobre la educación en la igualdad y la justicia de género, y la lucha contra la discriminación y la violencia de género. Por eso defiende que “el espacio escolar es el lugar más adecuado para deconstruir los discursos de odio homófobos, sexistas y antiLGTBI, que desembocan a menudo en prácticas violentas.”
A continuación fue glosando otras cuestiones que considera importantes incluir en ese programa educativo sobre los Derechos Humanos:
Educar en la memoria histórica democrática, contra los totalitarismos
Educar en los derechos y la dignidad de la naturaleza y en la ética del cuidado, frente a su depredación
Educar en una ciudadanía global y cosmopolita, frente a la discriminación de inmigrantes
Educar en el laicismo, frente a la confesionalización del Estado y sus instituciones
Educar en la interculturalidad y el diálogo interreligioso, contra los fundamentalismos
Educar en la construcción de una sociedad justa y en la lucha contra la pobreza, frente a las crecientes desigualdades
Educar en la razón utópica por el camino de la esperanza en dirección a Otro Mundo Posible
Un programa utópico, pero como toda utopía deseable y posible con la voluntad y el trabajo de muchos.
Los cursos de verano suelen aportar reflexiones que a veces en las asignaturas de las carreras se tocan tangencialmente y sin la profundidad que merecen. A veces uno piensa que los contenidos de los cursos de verano son los que tendrían que ir a examen y que aprobarlo fuese determinante. Pero quizá tengan que seguir quedándose donde están, porque los alumnos de estos cursos suelen prestar más atención que la que se presta para la comisión de apuntes.
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