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Surrexit, el PDE de Vitoria que “se olvida” de las Misiones Diocesanas Vascas y de más realidades diocesanas

Sobre “Surrexit”, una mirada propositiva

¿Qué podemos aportar? es la pregunta del PDE que pueda marcar la diferencia entre la redacción del texto y su puesta en práctica

Surrexit

He tardado en leer con papel y lápiz el texto del 4º PDE Plan Diocesano de Evangelización de la Diócesis de Vitoria, de mi Diócesis. Y voy a exponer mi opinión y mis propuestas, porque además el folleto editado da ese margen para hacer aportaciones. Aunque voy a empezar por las ausencias que más han llamado mi atención. 

Ya he comentado en otro artículo que en los últimos diez años se ha experimentado un “olvido” del rico pasado, y de parte del presente, de esta diócesis vasca. Por ejemplo Misiones Diocesanas Vascas. No aparece citada en ningún momento, ni su trabajo, ni el Curso Norte-Sur, ni sus envíos misioneros (no me vale una mención genérica), ni las Voces del Sur, … más de 75 años de historia desaparecidos de un plumazo. Las MMDDVV aparentemente, no cuentan ni para el obispo, ni para el Consejo Presbiteral actual, ni para el Consejo Pastoral actual.  

Pero no es el único olvido. Tampoco hay ni una sola referencia, ni tangencial, a la Revuelta de Mujeres en la Iglesia, cuando el grupo de mujeres de Vitoria-Gasteiz ha sido desde 2006 una referencia en la creación de este movimiento de Iglesia con sus delegaciones diocesanas, en la gestación de esta voz de una parte importante del Pueblo de Dios (o de Dixs como les gusta poner a ellas). 

Otra ausencia sería Krisare, un foro de esa Iglesia en las periferias, pero sus organizadores son miembros de esta Iglesia que camina en Vitoria. 

Pero es que tampoco aparece citada de ninguna manera la pastoral de Ecología Integral que hizo suyo el mensaje Laudato Sí del Papa Francisco. 

Y por último ha llamado mi atención que la palabra “libertad” sólo aparece en el texto una vez: Línea de acción 2

“Experimentar y vivir el “sabor espiritual” de ser Pueblo de Dios unido en la libertad y en la comunión, asumiendo la sinodalidad como camino de renovación espiritual y de reforma estructural para edificar una Iglesia diocesana más participativa y misionera.”

Pero bajo el epígrafe “¿Qué podemos aportar?”, aparentemente se abren puertas a la participación y a las aportaciones grupales y particulares. 

Yo tengo alguna, pero voy a centrarme hoy en esa rendija que se abre llamando a la creación de espacios de “escucha”. 

Es evidente que en esta Iglesia de Vitoria caminamos personas con visiones muy diferentes sobre las mismas realidades. Pero nos une a todos una misma fe y un mismo bautismo. Lo que no quita para que en la libertad de los hijos de Dios podamos tener puntos de vista a veces muy distantes. Pero desde el respeto mutuo puede haber sitio para todos, todos, todos. Incluso creo que es posible arbitrar un modelo de Iglesia en el que vivan vecinalmente concepciones de Iglesia antagónicas. Así, unos pueden preferir un modelo más eclesiástico y dirigido por los sacerdotes y otros sentirse más fieles al evangelio en un modelo de Iglesia basado en un discipulado de iguales. Lo que sí es necesario es que haya un pastor capaz de abrazar todas las posibles realidades sin dar prevalencia a ninguna, y sobre todo sin apartar, discriminar, rechazar o ignorar a ninguna. 

Por eso creo que sería importante crear unos espacios que podrían denominarse “La Hora de los Laicos” , encuentros organizados inicialmente por grupos de laicos afines a modos de entender la Iglesia diferentes pero a la vez capaces de escuchar al hermano que piensa diferente. Serían encuentros para descubrir con libertad que el prójimo tiene una visión distinta de la misma realidad, y que tiene derecho a vivir bajo su prisma, siempre y cuando no absolutice su visión ni la trate de imponer a los demás. La dinámica consistiría básicamente en escuchar y conocer el verdadero rostro de la Iglesia diocesana que no es monocorde sino diverso. Pero diverso, diverso, no un “diverso de que nos gusten diferentes gamas de cualquiera de los colores primarios”. 

“¿Qué podemos aportar?” Es la pregunta del PDE que puede marcar la diferencia entre la redacción del texto y su puesta en práctica. Es la “puerta santa” por la que sabremos a lo largo de los próximos años si se ha dejado entrar a todos, todos, todos. O si contará con un "portero de discoteca" que diga “tu sí, tu no”.  

La Hora de los Laicos es una propuesta abierta a todos los grupos de la Iglesia Diocesana y solo tiene una condición ha de ser liderada por dos ( o en todo caso un número par) de grupos laicales que se reconozcan mutuamente como diferentes pero también como hermanos. 

La dinámica podría ser, y tan solo es una idea, la siguiente: Mesa redonda con varias personas que expongan su visión sobre un tema que previamente se haya acordado. Luego haré un posible listado de temas. La primera media hora sería para los invitados a exponer su visión. Tan solo exposición de ideas, el objetivo no es rebatir, ni convencer al otro, ni quitarle la razón. Tan solo escuchar la visión del otro, tan legítima como la propia. 

La otra media hora estaría abierta al público asistente, con la misma dinámica, tan solo exposición de ideas. 

¿A dónde nos llevaría esto? ¿Cuál podría ser el beneficio de esta dinámica? 

Quizá tan solo conocer el cuadro completo, el puzzle con todas las fichas de la realidad diocesana. Ello no impediría que cada cual siga viviendo su fe a su manera. También podría descubrir puntos de vista que quizá nunca se había planteado. Incluso quizá alguno sienta la curiosidad de compartir la experiencia de esa otra comunidad. en todo caso habría de servir para crecer en el respeto al otro y a su manera de ver y vivir la vida. 

Pilgrimaps con lema y correo

Posibles temas a abordar:

Non solum sed etiam

Seguramente de estos y de otros posibles temas haya opiniones discrepantes, y aunque sobre algunos el obispo pueda tener la última palabra la realidad nos habla de una Iglesia en la que una parte importante del Pueblo de Dios ha dejado de “endiosar” a la jerarquía eclesiástica y aunque se admita la jerarquía, las decisiones se prefieren sinodales e incluso en algunas cuestiones hasta democráticas. Pero sobre esto también hay discrepancias. Y aunque la muerte nos iguala a todos, muchos prefieren que en vida se pueda vivir en igualdad y libertad.

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