La casa de jóvenes franciscanos, a los 50 años del Golpe de Estado en Chile "Miramos con dolor la ausencia, el llanto y las heridas de tantas familias que aún buscan a los suyos para darles una sepultura digna"

Golpe de Pinochet
Golpe de Pinochet

"Nos duele el sufrimiento de tantas personas que fueron vejadas y vulneradas en sus derechos fundamentales a causa de sus ideales"

"Deseamos que esta herida aún abierta pueda sanar con verdad y justicia, porque creemos que una es condición necesaria para la otra y que solo el ejercicio permanente de ambas puede abrir paso a la paz y la reconciliación"

"El atentado contra la vida de las personas, y más aún cuando se ha hecho de modo sistemático, es un crimen y un pecado, porque se ha vuelto a crucificar al mismo Señor de la vida"

"La historia sigue abierta y es responsabilidad de todos que hechos como estos no vuelvan a ocurrir"

La casa de jóvenes franciscanos, desde su vocación de seguidores de Jesús y hermanos de San Francisco de Asís, quiere compartir con ustedes la siguiente reflexión en el 50° ̊ aniversario del Golpe de estado en Chile: 

Si bien somos jóvenes que no vivieron el proceso histórico, somos una generación que aún resiente las consecuencias de esta época. Somos capaces de conmovernos con los horrores ocurridos, reflexionar sobre lo sucedido, orar la historia y hacer una declaración sobre algunos principios indiscutibles. 

Miramos con dolor la ausencia, el llanto y las heridas de tantas familias que aún buscan a los suyos para darles una sepultura digna. Nos duele el sufrimiento de tantas personas que fueron vejadas y vulneradas en sus derechos fundamentales a causa de sus ideales. Creemos en lo sagrado de la vida, por eso, ningún sufrimiento humano debe dejarnos indiferentes. 

Deseamos que esta herida aún abierta pueda sanar con verdad y justicia, porque creemos que una es condición necesaria para la otra y que solo el ejercicio permanente de ambas puede abrir paso a la paz y la reconciliación

Franciscanos Chile

El atentado contra la vida de las personas, y más aún cuando se ha hecho de modo sistemático, es un crimen y un pecado, porque se ha vuelto a crucificar al mismo Señor de la vida: "Les aseguro que lo que hayan hecho a uno de éstos, mis hermanos pequeños, me lo hicieron a mí" Mt 25,40. Nunca habrá razones para legitimar el atropello de la vida y su dignidad. 

En tiempos donde aún hay disenso sobre cuestiones básicas para una convivencia fraterna, es un imperativo, recuperar la objetividad y nuestra reflexión quiere ser un aporte a ello. 

La historia sigue abierta y es responsabilidad de todos que hechos como estos no vuelvan a ocurrir

Equipo de servicio 

Casa de Jóvenes FRANCISCANOS San Felipe de Jesús

Oración

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