"La modesta pluralidad, nuestro destino ineludible" Rodrigo Guerra: "El futuro de América Latina no es la esfera sino el poliedro, confluencia de parcialidades"

Pluralidad
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"Al racionalismo ideológico que aún nos invade le place hacer discípulos que no gusten de matices. En el mundo de las ideas puras, lo poliédrico, no tiene lugar"

"La condición humana real, tan llena de virtudes como de defectos, es indigerible para el racionalista. Octavio Paz escribía: 'La perpetuación del patrimonialismo (en América Latina), es decir, de la corrupción, se debe sobre todo a la ausencia de crítica social y política'"

"En la Encíclica Evangelii gaudium, para sorpresa de muchos, el Pontífice afirma: 'El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad'"

"Es un acto de reconocimiento profundamente realista, el pensar que el presente y el futuro de nuestras sociedades latinoamericanas descansará en nuestra capacidad de inclusión y no de supresión del otro"

Quien ha sido educado al interior de las ideologías, de manera consciente o inconsciente, vive dentro de una prisión y tiende a soñar en sociedades dónde prevalezca la unanimidad. En efecto, al racionalismo ideológico que aún nos invade le place hacer discípulos que no gusten de matices, sino que prefieran el contraste absoluto entre el blanco y el negro, entre el bien y el mal. Los tonos grises, por intermedios, son incómoda ambigüedad. En el mundo de las ideas puras, lo poliédrico, no tiene lugar.

La condición humana real, tan llena de virtudes como de defectos, es indigerible para el racionalista. Por ello, cuando el hombre “moderno” llega al poder, no será extraño que busque con pasión la unanimidad de todos y no la diversidad de opiniones e ideas.

Octavio Paz, agudamente miraba con preocupación la hostilidad ante las diferencias. No es que no tuviera su propia opinión sobre la realidad. No es que no la considerara verdadera. Lo interesante es que Paz sabía que la riqueza de la vida humana consiste en buena medida, en el mirar las cosas bajo diversas perspectivas.

Una vez, pensando la democracia latinoamericana, Paz escribía: “La perpetuación del patrimonialismo (en América Latina), es decir, de la corrupción, se debe sobre todo a la ausencia de crítica social y política. En esto la responsabilidad del sistema es innegable: ha buscado el consenso y ha sido hostil a la expresión de las diferencias. Su ideal ha sido la imposible unanimidad, no la modesta pluralidad.”

"Paz escribía: 'La perpetuación del patrimonialismo (en América Latina), es decir, de la corrupción, se debe sobre todo a la ausencia de crítica social y política'"

El cristianismo, en diversos momentos de la historia, también ha sido víctima de la tentación del “pensamiento único”. No han faltado, - y no faltan -, quienes preferirían una sociedad y una Iglesia, monocordes. El Papa Francisco, gusta recordar a Hans Urs Von Balthasar que pensaba que “la verdad es sinfónica”, pluralidad de sonidos diversos unidos en armonía. El cristianismo, en lo profundo, es creencia en un Dios que es pluralidad de personas unidas por el amor: “communio”, es decir, ese tipo de unidad que no suprime sino que aprecia el aporte de cada individualidad.

"El cristianismo, en lo profundo, es creencia en un Dios que es pluralidad de personas unidas por el amor"

En la Encíclica “Evangelii gaudium”, para sorpresa de muchos, el Pontífice afirma: “El modelo no es la esfera, que no es superior a las partes, donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros. El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidadesque en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno. Allí entran los pobres con su cultura, sus proyectos y sus propias potencialidades. Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse. Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos.”

No es un mero deseo utópico, sino un acto de reconocimiento profundamente realista, el pensar que el presente y el futuro de nuestras sociedades latinoamericanas descansará en nuestra capacidad de inclusión y no de supresión del otro. La pluralidad es nuestro destino ineludible.

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