Comunicado de 100 católicos asturianos a monseñor Sanz
"Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia"
¿Ahora solo falta que sea altavoz del Evangelio?
“Hoy no hace falta inyectar dinero para LA TRECE “. Así se nos acaba de informar y predicar literalmente, con solvencia, con la autoridad propia o delegada y la connotación de “a quien corresponda”, a su tiempo y teniendo en cuenta otras circunstancias y, por tanto y siempre “por el bien de la Iglesia”.
En los tiempos tan frágiles que en todo orden de cosas vivimos, la firme aseveración de que ya, y por fin, dentro y fuera de la Iglesia, se nos facilitan gratuitamente inyecciones y vacunas, no deja de ser una de las mejores noticias, con algunas sílabas del “Evangelio”. Este sí que es la auténtica y salvadora”noticia,” por encima de invenciones y de apariencias, aún contando con las “comisiones” legales o no tan legales.
Por fin LA TRECE no necesita inyecciones de dinero ni en euros ni en dólares. Confesión y reconocimiento tan autorizado presupone que hasta ahora, y gracias a la emisora de televisión propiedad de la Conferencia Episcopal Española (CCE), era posible adentrarse y ser recibido en los hogares y centros públicos y privados como mensajero de cuanto es, significa, define y encarna la Iglesia en relación con el mandato y ejemplos de Jesús, siempre liberador , salvador y al servicio de los más vulnerables.
Es de alabar que, sin la perentoria preocupación por tener a salvo LA TRECE por falta o escasez de dinero, a los responsables de la misma en todos sus niveles, deje de espolearles la necesidad que distinguía, y distingue, a este y a otros medios de comunicación “religiosa”, de disponer de buenas dosis –“diócesis”- de vacunas e inyecciones para su conservación y el feliz ejercicio-ministerio que los hizo posible y justificara.
Por citar un ejemplo concreto, a LA TRECE le falta con urgencia y apremio pontificios, notables porciones de inyectables-vacunas para curar la carencia de “misas-misas” que padece, y que en parte importante es señal y justificación para su audiencia. Las misas de LA TRECE tienen poco de misa. Con dificultad resistirían estas el más elemental examen que de las mismas, y de su liturgia,acaba de proporcionarnos el papa Francisco en su Carta Apostólica “ “Desiderio desideravi”.
En LA TRECE apenas si son misas sus misas, y menos las “solemnes”, que son la mayoría de las televisadas. En ellas no hay, o no se destaca como debiera, la catequesis de “partir el pan”, trabajar por expresar y desearnos unos a otros la paz, y por participar y ser activos en la con-celebración, además de experimentar, encauzar y tornar desbordante la alegría del encuentro – COMUNIÓN- entre todos.
A LA TRECE le sobran obispos. Y palabras y ritos. Y ceremonias. Y espectacularidad. Y protagonismos por parte de algunos, que son siempre los mismos, con sus capisayos, colores y colorines reservados todos ellos para distintos tipos de prensa e informaciones más sociales que “religiosos”.
LA TRECE echa de menos palabras y gestos del papa Francisco, dándoles a muchos la triste impresión programada de no estar plenamente de acuerdo con este obispo de Roma, venido de allende los mares.
A LA TRECE le falta descubrir y practicar la existencia de un octavo sacramento que se intitule “La voz del pueblo”, según el riguroso vocabulario teológico, a la vez que poético, del obispo Mons. Pedro Casaldáliga. Al “pueblo” de LA TRECE, espectador por esencia y definición eclesiástica hasta el presente, se le prohíbe pronunciar y pronunciarse como Dios manda, y tal y como lo exige y reclama la “Desiderio desideravi”.
¡Por amor de Dios, que no nos salmodien con tan “santo” orgullo y énfasis tan excelsos, polícromos y polifónicos, el dato de que, por fin, vacunas e inyecciones están ya de más financieramente en LA TRECE, sin antes haber tomado conciencia de que la verdadera salud -salvación- está y reside más que en dinero, en la Teología, en la Liturgia y, en definitiva, en el santo Evangeliointerpretado y vivido por el papa Francisco ¡
Tal y como hoy “se celebran” las misas en LA TRECE, “los ojos del alma jamás se abrirán al cristiano”. Ni LA TRECE perseverantemente “rouconiana” , ni la Cope –“idem de idem”-, son hoy por hoy, “herramientas” efectivas entre los medios de comunicación -comunión- eclesiásticos , para abrirles de `par en par las puertas a los convocados por el papa Francisco al Sínodo en su variedad de tiempos y lugares. La liturgia -la mayoría de ellas con sus misas solemnes episcopales y más-, apenas si dan la impresión de ser inspiradas previa lectura de su citada Carta Apostólica.
También te puede interesar
Comunicado de 100 católicos asturianos a monseñor Sanz
"Señor arzobispo de Oviedo: deje de avergonzar a esta Iglesia"
Lo último