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Alfonso Ruiz de Arcaute: "Si el Gobierno ha tenido que ayudar a las víctimas es porque ustedes se han negado una y mil veces"

"Si el Gobierno español nos ha tenido que ayudar a las víctimas es porque ustedes se han negado una y mil veces a prestar esa ayuda. Han ido siempre a remolque y con iniciativas fallidas: desde los "3 o 4 casos" de los que hablaba Argüello, hasta el informe Cremades o el plan PRIVA, donde se erigen ustedes mismos en juez y parte. Y pretenden que las víctimas nos fiemos, a pesar de la cantidad de muestras que nos han dado de que no son de fiar"

José Alfonso Ruiz de Arcaute

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? (Mateo 7, 3-4)

Una vez más los obispos —en este caso Juan Carlos Elizalde— vuelven a recurrir a las agresiones sexuales en ámbitos ajenos a la Iglesia en vez de centrarse en lo que tienen en casa. Como siempre, buscando subterfugios para “echar balones fuera”.

Tampoco es de extrañar en un obispo que ha sido siempre encubridor, negando a las víctimas el acceso a una copia de su denuncia canónica; mintiendo públicamente al negar en prensa la existencia de abusos en la diócesis de Vitoria cuando era plenamente conocedor de, al menos, un caso (el mío); o cuando, a pesar de afirmar que pone a las víctimas en el centro, jamás se ha preocupado por ninguna de ellas.

Reiteradamente, y a través de la oficina de atención a las víctimas de la diócesis, he advertido del daño que hacen ciertas declaraciones a quienes hemos sufrido agresiones sexuales en el seno de la Iglesia y llevamos muchos años luchando por nuestro reconocimiento, justicia y reparación. Nunca una palabra de aliento, nunca una petición de perdón… siempre la distancia, el desprecio y la mentira.

Reiteradamente, y a través de la oficina de atención a las víctimas de la diócesis, he advertido del daño que hacen ciertas declaraciones a quienes hemos sufrido agresiones sexuales en el seno de la Iglesia y llevamos muchos años luchando por nuestro reconocimiento, justicia y reparación. Nunca una palabra de aliento, nunca una petición de perdón… siempre la distancia, el desprecio y la mentira

¡Qué vamos a esperar de un obispo que llegó a ofrecerme su apoyo y el de la diócesis si decidía iniciar terapias de conversión para “reordenar” mi sexualidad! ¡Qué podemos esperar de un obispo que transita así por la vida afectivo-sexual! ¡Cómo va a acercarse respetuosamente al gran drama de las agresiones sexuales a menores!

La Iglesia católica ha sido y, desgraciadamente, sigue siendo maestra en la ocultación, el encubrimiento y la defensa de sus miembros depredadores sexuales. Quema de documentos, traslado de sacerdotes, silencio impuesto… El dramático crimen se trasladaba de una parroquia a otra, cuando no de un continente a otro, facilitando nuevas víctimas a los violadores de niños y niñas. Así, la Iglesia ha llegado a transformarse en una institución abusadora en sí misma, rompiendo la vida de miles y miles de niños y niñas que no han podido vivir una vida mínimamente digna y en plenitud.

Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria

Desgraciadamente, a esta cultura de la agresión sexual a menores se ha unido el desprecio absoluto por los menores abusados —hoy adultos rotos— que se han visto día a día revictimizados. Y ahora, el obispo Elizalde, junto a otros miembros del episcopado español, pretende erigirse en defensor de los menores. ¿Qué han hecho en todos estos años por los menores agredidos en su seno? ¿Qué han hecho por los menores agredidos en el ámbito familiar, escolar, deportivo o en cualquier otro? Cualquier víctima, cualquier asociación de víctimas, ha hecho mucho más. Incluso el Gobierno, con la LOPIVI, ha hecho más que la Conferencia Episcopal.

Juan Carlos Elizalde, obispos españoles: antes de intentar barrer las casas ajenas, tengan bien barrida la suya.

Si el Gobierno español nos ha tenido que ayudar a las víctimas es porque ustedes se han negado una y mil veces a prestar esa ayuda. Han ido siempre a remolque y con iniciativas fallidas: desde los "3 o 4 casos" de los que hablaba Argüello, hasta el informe Cremades o el plan PRIVA, donde se erigen ustedes mismos en juez y parte. Y pretenden que las víctimas nos fiemos, a pesar de la cantidad de muestras que nos han dado de que no son de fiar.

Afortunadamente, las Cortes Generales y el Gobierno de la nación han encomendado al Defensor del Pueblo que vele por nosotros, que nos cuide. Y, por fin, nos sentimos escuchados y acompañados.

¡Infinitas gracias, Defensor del Pueblo y a todo su equipo humano!

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