Cuando se ama con el corazón, se respeta hasta con el pensamiento: una respuesta a Josetxo Vera
“Las mentiras se descubren inmediatamente porque son como narices largas, visibles para todos menos para el que cuenta la mentira" (Pinocho | Guillermo del Toro- 2022)
Sin sonrojo. El director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española regoldaba el otro día en un medio escrito una serie de aseveraciones que analizadas con la lupa de la buena fe interpretativa podrían calificarse como síntoma de una ignorancia pluralista también señalada como Efecto del Espectador Colectivo. Si acudimos a la mala fe, es preferible ni explicarlo. Algo así como : “la mayoría de los miembros de un grupo rechazan una idea en privado, pero asumen incorrectamente que casi todos los demás la aceptan, por lo que nadie se atreve a disentir.”
El traje nuevo del emperador en versión Josetxo Vera, a la baja con respecto al eterno relato del genial Hans Christian Andersen. Una de las cuestiones más interesantes que incluye Vera en su escrito es la pretensión de postularse como soldado de la verdad, desconociendo, al parecer, que algo no es verdad solo porque todos fingen creerlo. Una verdad que durante décadas la jerarquía eclesiástica, a la que él mismo de algún modo pertenece, se ha ocupado de tapar, destruyendo informes, negando la existencia de pederastia en sus filas, destrozando vidas, re victimizando y urdiendo tramas para desestabilizar los relatos y testimonios de menores agredidos sexual y emocionalmente. Esa verdad ocultada de modo alevoso y premeditado.
Durante décadas la jerarquía eclesiástica, a la que él mismo de algún modo pertenece, se ha ocupado de tapar, destruyendo informes, negando la existencia de pederastia en sus filas, destrozando vidas, re victimizando y urdiendo tramas para desestabilizar los relatos y testimonios de menores agredidos sexual y emocionalmente
Encubriendo, actuando con omisión de socorro, salvaguardando a delincuentes ensotanados y despreciando a sus víctimas. Causando un dolor insoportable que ha agrandado las gravísimas por sí mismas, secuelas originadas en la perpetración del delito.
Pretendidas falacias lógicas. Falta absoluta de vergüenza y humildad. Príncipes tiene la iglesia encumbrada en crucifijos de cristal. Esmaltes en vez de madera. No es ni siquiera necesario que uno salga en defensa del ministro Bolaños, del Defensor del Pueblo Angel Gabilondo ni del Presidente del Gobierno de España. Se defienden solos, con hechos constatables, no con los perdones vacíos y sin prolongación de la Conferencia Episcopal y de alguna que otra congregación o con la pasividad ante las agresiones a la infancia que la iglesia oficial silenció y tapó. No hay verdad en este tema de la que la jerarquía eclesiástica pueda presumir, menos aún dar lecciones. Lo que predican desde los altares y lo que a una lacra estructural en sus filas acaecida durante gran parte de su historia se refiere, les retrata y delata. Pura incoherencia. La verdad ni está ni se le espera. Vergüenza ajena.
El Plan Priva, Plan de Reparación Integral a las Víctimas de Abusos, ha sido un fracaso más y en la mayor parte de los casos una ofensa más para las víctimas y supervivientes. Indemnizaciones pírricas, trato en muchos casos sangrante para las personas que al plan han acudido, como aquellos que han tenido que escuchar por encima de argumentos lógicos de valoración, la inclusión del delito de solicitaciones para dar más o menos gravedad al hecho perpetrado por un adulto contra una niña o niño. Un plan que en muy pocos supuestos ha supuesto ni reconocimiento, ni reparación. Un número inapreciable de gestiones y en algunos casos incluso hablando de falta de verosimilitud en el testimonio. Vera usa el argumentario oficial del clan Arguello - García Magán. Un argumentario repetido hasta la extenuación, trazado seguramente al calor de la estufa de Añastro, en una tarde de pretendida genialidad, que no es sino recurrente excusa.
. Vera usa el argumentario oficial del clan Arguello - García Magán. Un argumentario repetido hasta la extenuación, trazado seguramente al calor de la estufa de Añastro, en una tarde de pretendida genialidad, que no es sino recurrente excusa
La obligación moral que no jurídica. Togas tiene la iglesia. En lo que a moral se refiere, y como bien escribió el literato Anatole France, “la moral descansa naturalmente en el sentimiento”, no son ellos los más indicados para sacarla a pasear como recurso exculpatorio. La moral de quienes invadieron el espacio íntimo de un menor, la moral de agresiones sexuales y emocionales a niños y niñas, la moral de encubrir e incluso actuar con complicidad, la moral de ocultar durante décadas gravísimos delitos contra infancia y adolescencia. ¿De qué moral nos hablan estos señores?. La moral de situarse sin escrúpulos por encima del bien y el mal, en un ejercicio de cobarde corporativismo. Ínfulas retorcidas y arrugadas. Mitras desgastadas y con pútrido aroma. ¿Moral?.
Yo que soy más de humanismo que de moral. Más de ética que de moral, le digo : escuche usted cara a cara con cualquiera de las víctimas de La Bañeza, de Estella, de Montserrat, de Salesianos, de Jesuitas, del Opus Dei, de Claretianos, de todas y cada una de las comunidades autónomas de España y luego hábleme de moral. Yo lo he hecho y su concepto de moral y el de ellas, es como agua y aceite. Vidas destrozadas, pasividad y ocultismo de una jerarquía eclesiástica indolente e insolente. ¿Moral? Moral no, desvergüenza.
La única verdad, hecho objetivo más allá de los cantos de sirena y las estériles liturgias con olor a incienso, es que el ocho de enero se firmó un acuerdo, que el lunes santo se firmó un consecuente protocolo y que si el Vaticano, también verdad, no hubiese intercedido, todo ello se habría venido abajo a consecuencia de las restricciones que Añastro pretendía. La única verdad es que desde el día 15 de abril las víctimas y supervivientes pueden rellenar un formulario en la sede digital del Ministerio de Justicia y acceder así a un modelo más transparente y racional de reconocimiento y reparación, fruto del trabajo del equipo de Bolaños y Gabilondo. La única verdad es que las víctimas del ámbito eclesiástico, como se demostrará, confían más en este que en el Plan Priva. Citando a Javier Sadaba, La verdad, sino es entera, se convierte en aliada de lo falso. Apúntelo Vera, apúntelo. El dolor ajeno no se negocia en el momento de ser tratado y reparado. El dolor ajeno para un cristiano debería ser sanado sin las excusas que ustedes ponen siempre encima de la mesa. Como manifestó el jesuita Pierre Teilhard de Chardin “Amor significa colocar la propia felicidad en la felicidad de los otros.”
Apúntelo también.
