Año nuevo… ¿vida nueva?
"El desafío al que nos invita el Evangelio siempre es novedad, busca la paz y corre tras ella. ¡Constrúyela!"
El comienzo de un nuevo año siempre es un momento propicio para plantearnos como renovar ilusiones, retomar proyectos, hacernos propósitos de una nueva orientación o cambio en nuestras vidas, volver a comenzar con nueva ilusión planes que nos han quedado a veces en el olvido o metas que no hemos acertado después a mantener desde la constancia y la vorágine del día a día que nos hace perder el horizonte hacia donde caminar en aquello que nos habíamos propuesto.
Nuestros proyectos a veces son sencillos y modestos, nos proponemos cosas como retomar una lectura que no hemos concluido, volver al gimnasio o a hacer deporte, planificar un viaje cultural que después no ha llegado a buen término… incluso nos proponemos mejoras saludables para nuestra vida como cuidar nuestra salud y hacer una dieta; retomar el contacto con personas y amigos de los que hace tiempo que no sabemos, volver con un mayor empeño a aquello que nos realiza como personas, cultivar una relaciones y vínculos más estrechos con aquellos que están en nuestro entorno familiar, social, laboral… seguro que cada uno tenemos nuestras propias ilusiones y esperanzas. Todo esto nos hace mantenernos vivos, dinámicos, optimistas ante el futuro personal.
Nuestra mirada normalmente se centra en nuestra vida personal y en nuestro propio entorno. A veces tenemos el atrevimiento de levantar la mirada y contemplar los grandes horizontes y retos de nuestro mundo, tantas veces nos quedamos atónitos ante realidades que nos superan y nos preguntamos qué podemos hacer cada uno de nosotros o cómo no pasar de pie juntillas ante los dramas que vive la humanidad en este momento de la historia, e incluso nos atrevemos a preguntarnos si la humanidad no ha sabido aprender la lección de la historia que nos dio especialmente la primera mitad el siglo XX con guerras y destrucción, matanzas inhumanas, hambre y persecución de todo tipo incluida la étnica y religiosa.
Cada año, con motivo de la Navidad o el año nuevo, los líderes y dirigentes políticos de distintos países y naciones lanzan mensajes y propuestas, seguro que cada uno las escucha desde su propio punto de vista o desde su propia opción ideológica. También la propia Iglesia con sus líderes y representantes a la cabeza escribe o lanza mensajes o discursos que suelen tener poco eco en medio de la sociedad actual, por varias y profundas razones: unos quizás por distanciamiento de la práctica religiosa piensan que ese mensaje no va con ellos ni es para ellos, otros piensan que la fe pertenece al ámbito privado de cada persona y que por tanto ni el mensaje ni el mensajero tienen nada que aportar hoy como mensaje de anuncio y de profecía en medio de la social actual; otras veces una ingente mayoría no tiene acceso a estos mensajes ni aunque se los sirvan en bandeja, o incluso para acceder a ellos hay que entrar en medios especializados en información religiosa que la mayoría del público desconoce.
Desde hace 58 años – a propuesta del Papa Pablo VI- el día uno de enero se celebra la Jornada Mundial de Oración por la Paz. Con motivo de esta Jornada el Papa escribe un mensaje que en mayor o menor medida se intenta trasmitir en la celebración religiosa del año nuevo. Este año el Papa León XIV nos ha hablado de “una paz desarmada y desarmante” donde sin repetir ahora su discurso hace una llamada al desarme integral, “un desarme del corazón de la mente y de la vida”, proponiendo rechazar la lógica de la violencia y la guerra hacia una reconciliación basada en el amor y la justicia.
En la Eucaristía con motivo del año nuevo subrayó que “el mundo no se salva afilando espadas sino acogiendo a todos”, invitando a construir la paz mediante el diálogo y el perdón. La paz es fruto del desarme y se basa en la confianza y las relaciones pacíficas entre los pueblos, hoy es especialmente necesario en medio de un contexto de inestabilidad mundial. “Aunque hoy no son pocas la personas de corazón dispuesto a la paz, un gran sentimiento de impotencia las invade ante el curso de los acontecimientos, cada vez más incierto” (Mensaje de León XIV Jornada Mundial de la Paz), por eso termino con el título de artículo “Año nuevo… ¿vida nueva?”. El desafío al que nos invita el Evangelio siempre es novedad, busca la paz y corre tras ella. ¡Construyela!