En diálogo con Dilexi te: Comentario teológico-pastoral a la exhortación apostólica de León XIV
"¿Cuál es el motivo fundamental del cristiano para ocuparse de la pobreza? La opción de Dios por los pobres. Quizás la aportación más original de Dilexi te es la afirmación de que Dios ha optado por los pobres"
Cuando un grupo de profesores de la Facultad de Teología de la Universidad Loyola Andalucía en Granada nos propusimos elaborar este comentario, tuvimos claro que su enfoque debía ser a la vez teológico y pastoral. Por una parte, queríamos salir al paso de esa crítica que tacha a los documentos oficiales de la Iglesia de escasa proyección pastoral; por otra, estábamos convencidos de que una auténtica pastoral tiene que apoyarse en una teología bien elaborada y mejor asimilada que dé verdadero sentido a la vida cristiana.
En nuestro contexto español encontrábamos motivos especiales para aprovechar esta excelente oportunidad que es Dilexi te. Nuestra iglesia atraviesa por una etapa de disminución en un mundo fuertemente secularizado, después de siglos en que la fe cristiana fue algo incuestionable para todos. De ahí que nos acucien dos cuestiones: cómo situarnos en cuanto creyentes en este nuevo contexto, qué es lo que nos da fuerza y sentido para ello.
Empecemos reconociendo que ese primer documento de León XIV es un texto de transición. Ya en el comienzo afirma el Papa actual que el texto estaba siendo preparado por Francisco, y que él lo asume como propio haciéndole solo algunas modificaciones. Es un dato significativo. León XIV pudo ignorar este borrador, como sin duda ha hecho con muchos papeles que dejaría Francisco al morir. El rescatarlo y hacerlo suyo puede entenderse como una profunda sintonía entre los dos papas, que sale al paso de muchos debates sobre si el sucesor de Francisco habría de seguir sus pasos o, más bien, realizar un giro sustancial en la iglesia.
De Francisco hereda Dilexi te aquel talante pastoral que tanto marcó su pontificado y que se expresa en el estilo mismo de sus documentos. Es cierto que son documentos doctrinales, pero, en contraste con los pontífices anteriores, tienen un claro enfoque pastoral que se manifiesta incluso en el estilo directo empleado. Usa más la segunda persona del plural que la tercera (la propia de textos doctrinales). Y de este modo, al mismo tiempo que ofrece lector una reflexión más doctrinal sobre un determinado problema, le interpela directamente preguntándole o invitándole o exhortándolo. No se trata solo de hacer un análisis y una valoración de la sociedad: se está cuestionando la propia implicación del lector en los problemas tratados.
En esta clave pastoral puede leerse el amplio recorrido histórico que hace Dilexi te cuando va presentando cómo la Iglesia abordó la atención a los pobres a lo largo de los siglos. Es un excelente muestrario que refleja vitalidad y creatividad, sensibilidad a los nuevos escenarios, huyendo de ese dejarse llevar por la inercia que tanto daño ha hecho a la Iglesia.
Ese mismo tono pastoral queda plasmado en una advertencia, que aparece en distintos momentos: León XIV muestra su sorpresa al constatar que también entre los cristianos se nota esa cierta indiferencia ante la pobreza que caracteriza a nuestras sociedades más avanzadas. Y, lo que el texto considera aún más grave: esa indiferencia se justifica desde una visión individualista e intimista de la fe.
De ahí que Dilexi te haga muchas indicaciones sobre cómo combatir la pobreza. La beneficencia es la más obvia: sigue siendo necesaria, aunque no basta. Hay que buscar cómo sacar al pobre de la pobreza, cómo promocionarlo para que no se vea resignado a vivir siempre en dependencia. Y hay –por fin– que implicarse en la lucha contra las causas estructurales de la pobreza. Es una tarea de todos, pero los cristianos tenemos motivos especiales para comprometernos en ello. Y esto lo que nos abre el camino a la dimensión teológica de Dilexi te.
¿Cuál es el motivo fundamental del cristiano para ocuparse de la pobreza? La opción de Dios por los pobres. Quizás la aportación más original de Dilexi te es la afirmación de que Dios ha optado por los pobres. Desde hace décadas hemos oído hablar de la opción de la Iglesia por los pobres, de nuestra opción por los pobres. Pero la opción de Dios por los pobres nunca se había formulado de modo tan contundente. Estamos en el terreno de la teología, no como ciencia abstracta sobre Dios, sino como comprensión vivencial. Es la pregunta implícita de Dilexi te para cualquier lector: ¿cómo vives a Dios?
Son, sin duda, los párrafos más duros de la exhortación cuando relaciona la opción de Dios por los pobres con la encarnación. En pocas palabras: la encarnación del Hijo no significa solo que asumió la condición humana, sino que lo hizo en su forma más vulnerable, la de los últimos, la del Jesús que termina en la cruz. Y es lo que se adelanta en la actitud de Jesús para con los excluidos en la sociedad de su tiempo, fueran los rechazados por sus enfermedades contagiosas (los leprosos) o por su comportamiento (los recaudadores o las pecadoras).
Por eso la exhortación concluye hablando del compromiso con los pobres como el gran reto para la Iglesia, que urge afrontar. La teología como “ciencia de Dios” es la motivación decisiva para que los cristianos nos apartemos de esa visión intimista y espiritualista de la fe que tanto nos paraliza.
