"Prevost reivindica con fuerza a los pobres, ellos son "de los nuestros", afirma, miembros "de la familia" y, por lo tanto, no se trata de permitirles entrar en la casa, sino que ya están dentro"
"Es la impaciencia, por ejemplo, que cree que puede hacer todo con dinero, acelerando construcciones que sin duda son útiles para solucionar necesidades obvias, que tal vez existen desde hace mucho tiempo, pero que la gente de un barrio marginal no le atribuye la misma urgencia"
"Cuidar de los pobres no solo no es una actividad de algunos, sino que es una cuestión de vida o muerte para todos"
"Cuando se vive con los pobres se descubre, entre otras cosas, la fuerte relación con las múltiples manifestaciones de religiosidad popular que impregnan sus vidas, sobre todo entre nosotros, en América Latina"