La renovación-reforma de la Curia Romana que se avecina Ni 'entronizaciones', ni 'tomas de posesión'

Curia
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"Dentro de un apretado puñado de meses, o de tiempos litúrgicos, del episcopologio actual se conservará poco más que el recuerdo, y este no siempre honroso ni halagüeño"

"La tarea profesional para los 'informadores religiosos', es -será- ciertamente notable. Y en lo primero que tienen que ponerse de acuerdo es en la denominación al hacer pública la decisión llamada 'pontificia' del nuevo 'Sucesor de los Apóstoles'"

"De entre los términos vulgarmente empleados -y es que no hay otros- pongo el acento en estos: 'Entrada triunfal en las diócesis o en la catedral', 'Toma de posesión' y 'Solemne entronización en la sede catedralicia'"

"Apunto a continuación alguna leve reflexión acerca de la terminología empleada, y que emplearán, los informadores religiosos de turno"

"¡Colegas y amigos informadores religiosos, procuren afinar el lenguaje periodístico para los días que se nos avecinan!"

Con razones, según unos, y sinrazones, según los más, intentan muchos explicar el por qué la Iglesia en España, precisamente en los tiempos en los que nos encontramos, cuente con un episcopado que se hace permanente noticia y esta, con frecuencia,raramente evangélica y evangelizadora. Fruto o consecuencia de ello es, en parte, la conmoción, a la que están sometidos sus obispos ante el panorama de cambios previstos, sobre todo a impulsos de la renovación-reforma de la Curia Romana, en vísperas de que el papa Francisco afrente esta tarea en conformidad con el Concilio Vaticano II y las exigencias de los tiempos nuevos, con lemas tan decisivos, esenciales e irreparables como los de la “sinodalidad” y “en salida”.

Dentro de un apretado puñado de meses, o de tiempos litúrgicos, el episcopologio, por traslado, renovación de diócesis y su territorio, -Ciudad-Rodrigo ha sido la primera- (¡”Prepárese, Plasencia¡”), jubilaciones sugeridas o impuestas, y hasta por convicción personal de la propia conciencia prelaticia, del episcopologio actual se conservará poco más que el recuerdo, y este no siempre honroso ni halagüeño. (¿Se lo preguntamos a los curas, a los laicos y laicas, y a algún que otro canónigo?

La tarea profesional para los “informadores religiosos”, es -será- ciertamente notable. Las noticias son las que son, pero son tanto o más los cómo y porqués se presentan y son comentadas. El informador religioso no es “contador” de hechos, o administrador de silencios, sino que, a la vez, y por vocación, es evangelizador y comentarista.

Y en lo primero que tienen que ponerse de acuerdo en cuanto se relaciona con el hecho y su noticia, es en la denominación al hacer pública la decisión llamada “pontificia” del nuevo “Sucesor de los Apóstoles”, haciendo públicos al menos los episodios más relevantes de las “vidas y milagros” de los nombrados a dedo, -que no elegidos-, supuestos los procedimientos concordatarios al uso y abuso.

De entre los términos vulgarmente empleados -y es que no hay otros- pongo el acento en estos: “Entrada triunfal en las diócesis o en la catedral”, “Toma de posesión” y “Solemne entronización en la sede catedralicia” . Con la teología- eclesiología en la mano, y dejando de lado, aunque sea tan solo en unos momentos periodísticos, ascéticos y populares, el Código de Derecho Canónico y el manual de Liturgia, apunto a continuación alguna leve reflexión acerca de la terminología empleada, y que emplearán, los informadores religiosos de turno.

Entrada a lomos de una mula

Entrada solemne o triunfal

¿Es el obispo quien entra en la diócesis, o es esta la que entró ya en él, al menos por aquello del Evangelio de que “las ovejas me conocen lo mismo que yo las conozco a ellas”? ¿Es asumible, obligado, de precepto y de sentido común, ser respetuosos con las tradiciones y santas costumbres populares “a lomos de “mulas blancas” (o blanqueadas) , en “sillas gestatorias”,- también en su versión mecánica de “papa-móvil”- y tantos otros procedimientos , siempre cortejados por bandadas de mitras de los “hermanos en el episcopado”? ¿Está hoy la Iglesia para fiestas, alardes, hosannas, “¡bendito el que viene en el nombre del Señor!”y “¡vivas!” , sabiendo y padeciendo además el pueblo no haber participado absolutamente nada en la elección de quien resultara candidato a subir a la mula, sino, en ocasiones, hasta con explícito rechazo por parte de la mayoría de la clerecía? ¿No resultan más evangélicas las “entradas” de los responsables de los cargos civiles que los de los obispos , “siervos de Dios”, pero con sus respectivos lemas del escudo de armas (¡¡), en latín, menos mal que intraducibles por el propio pueblo?

Tomas de posesión

Sinónimos de “poseer” son, entre otros, verbos como “tener en propiedad con intención de conservarlo como propio”, “disponer de ello”, “apoderarse” o “utilizarlo de forma exclusiva “¿Son verbos religiosos?. ¿Son términos y comportamientos eclesiásticos o eclesiales, como para que presidan e inspiren actos y celebraciones pastorales, litúrgicas y teológicas de tanto relieve y substantividad en cualquier organigrama evangélico? ¿Pero quien posee a quien? ¿Es la diócesis –“NOS, por la gracia de Dios”- poseedora del obispo, o es este el poseedor soberano – a veces todavía, feudal-,de la diócesis, de tal forma que a su mismo territorio la RAE le confiere el título de “mitra”, por lo de las rentas y demás sinecuras”?. ¿Acaso tiene algo que ver en la terminología que nos ocupa, que esta y no la contraria, sea la verdadera “ voluntad del Señor”? ¿Qué hacen los obispos desde sus curias , respecto a lo de “posesión-¡ordeno mando¡”, y lo de “posesión -servicio” a los más necesitados? ¿Acaso hay que ser y saber ser y aparentar, rico -riquísimo-, para ser y ejercer de obispo, más de arzobispo y aún más de “primado?”.

Entronización

Solo con cursarle la pregunta a la RAE de qué se entiende por “trono” y convencerse de que “se trata de un asiento con escalones y dosel en el que se sientan las personas de alta dignidad, como los reyes en las ceremonias de actos importantes”, se llega necesariamente a la conclusión de que “obispo” y “trono”, y “trono y obispo”, jamás podrán matrimoniarse, por lo que la referencia a la ceremonia de la liturgia episcopal ha de resultar pagana por naturaleza y definición. Y además, de viciada, anti- teológica y anti- evangélica.

¿Entronización de un obispo en la cátedra -catedral- con el aditamento de su mitra, báculo, anillo e inciensos? En los tiempos actuales, tanto, del mundo como de la Iglesia, se les antoja a muchos algo inconcebible y esperpéntico, que sobrepasa toda ponderación y medida humana y divina, por lo que del uso esta expresión por parte de los informadores religiosos descalificaría su misión evangelizadora, entre otras razones por exceso de “sumisión” y sumisiones a la autoridad competente “en el nombre de Dios”.

¡Colegas y amigos informadores religiosos, procuren afinar el lenguaje periodístico para los días que se nos avecinan, con el Evangelio en la mano , el diccionario de la RAE , el “sensus fidelium” y el sentido común¡

Y conste que no se trata de “palabras que ha de llevarse el viento amigo o enemigo”, sino de actitudes y comportamientos que perduran “por los siglos de los siglos, AMÉN”.

¿Es posible, además, que el llamado “Cuarto Poder” se ejerza con eficacia acelerando la jubilación, por ejemplo, del Excmo. Sr. Obispo de Tenerife?

Obsipo de Tenerife

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