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Expresiones clave del cristianismo (II)

Ou mê ekbálô éxô/non eiciam foras. Es la promesa del Dios de Jesús. No arrojaré fuera. Dios no echa jamás a ningún hombre fuera de su lado, nos da mil oportunidades, y yo creo que ni desaprovechándolas echa fuera de su lado a ningún hombre

Pobres | Agustín de la Torre

Khárin pròs hólon tòn laón/gratiam ad omnem plebem. Gracia ante todo el pueblo. Ante la plebe, o pueblo bajo, los cristianos tenían la máxima autoridad moral, que procedía del ejemplo.

Resurrección

Ou mê ekbálô éxô/non eiciam foras. Es la promesa del Dios de Jesús. No arrojaré fuera. Dios no echa jamás a ningún hombre fuera de su lado, nos da mil oportunidades, y yo creo que ni desaprovechándolas echa fuera de su lado a ningún hombre.

Pâs ho theôrôn tòn Hyiòn/omnis qui videt Filium. Todo el que ve al Hijo ve al Padre, todo el que ve al pobre ve a Dios.

Anastêsô autòn egô/ego resuscitabo eum. Yo lo resucitaré. Jesús nos levantará de la muerte y de nuestra vida de esclavos

Kermatistàs/numularios. Los banqueros son servidores del Diablo, y Jesús los expulsa del Templo. No existe religión más enemiga del dinero que la cristiana y, sin embargo, el capitalismo nació en los países que decían y dicen tener como pastor a cristo.

Tò kérma/aes. El Dinero es la cosificación de Satanás; quien ama al dinero ama a Satanás.

Árate taûta enteûthen/auferte ista hinc. Sacad esas cosas de aquí. Jesús manda a sus verdaderos devotos sacar todo poder económico de la Casa de su Padre.

Ésesthe misoúmenoi pâsi/eritis odio omnibus. Seréis objeto de odio para todos. La mayor parte de los cristianos, acomodados, aburguesados, melosamente piadosos y ñoños, no lo somos, y dejamos la cristiandad para otros a los que odiamos y llamamos anticlericales y ateos.

Idiôtai/idiotae. Los primeros cristianos eran particulares, gente ordinaria sin ningún poder político. Y son precisamente los “idiôtai” la base y fundamento de la Democracia Clásica; la Dêmokratía como prevalencia de los “idiôtai” desde el estudio de las etimologías indoeuropeas de Emilio Benveniste ( vid. Vocabulario de las Instituciones Indoeuropeas ).

Exemyktêridson hoi árchontes/deridebant príncipes. Se reían los gobernantes. Todo poder político y económico se sigue riendo de nuestro Señor crucificado. Casi siempre la risa se funda en la debilidad de otros; los fuertes, los ricos, los blancos, los judíos hacen chistes sobre los débiles, los pobres, los negros o los gentiles. La risa flota siempre sobre un océano de lágrimas que cosecha el mundo. Dios no ha venido a reír a un mundo que no nos debería provocar risa ninguna, sino a salvar a los que lloran, haciéndose responsable de tales en la cruz.

Meta parrêsías/cum fiducia. Con total libertad y confianza. En el Reino de Dios la libertad de palabra es completa.

Ptôchoí euangelídsontai/pauperes evangelizantur. Los pobres serán evangelizados, esto es, oirán la buena nueva de un futuro esperanzador, la llegada del Reino de Dios, un paraíso sin codicia, en el que Satanás ha sido derrotado. Esta misma frase aparece en los textos del Qumran.

Tò katéchon oídate/quid detineat scitis. Conocéis al retenedor. El vocablo se monta sobre el verbo griego “échô”, de *sech-, tener, y de aquí también viene el prosopónimo de Héctor, porque retuvo a los griegos diez años antes de la toma de Troya. Hay algo que impide todavía que el Príncipe de las Tinieblas domine el mundo, el katéchon. Carl Schmitt revivió el concepto para describir la fuerza política que mantiene el orden, frena la anarquía en la tierra y la disolución moral.

Iniquitatis

Mystêrion tês anomías/mysterium iniquitatis. El misterio de la ilegalidad. Esto es, el mal como una transgresión o contravención a las normas de la ética pública. Entiendo que este mal no es el de la muerte, la enfermedad o el causado por un accidente infortunado. Es el mal de la pobreza, de la opresión, de la explotación, del abuso, del engaño, el mal que practica el hombre en cuanto animal social por culpa de su codicia. 

Anébê epì tên kardían autoû/ascendit in cor eius. Subió a su corazón. Nada que llegue al corazón de Dios queda fuera.

Eirênopoyoí/pacifici. Hacedores de la paz. Bienaventurados los hacedores de la paz porque ellos son los hijos de Dios.

Tís se katéstêsen árchonta kaì dikastên eph´ hêmôn;/Quis te constituit principem et iudicem super nos? ¿Quién te estableció a ti como gobernante y juez sobre nosotros? Todo gobernante y juez son ilegítimos sin el permiso y la aquiescencia de los gobernados.

Gê hagía/terra sancta. Tierra sagrada. La Tierra es el soporte de donde emerge la vida. Cuidémosla porque también ella es criatura de Dios, y nos aloja con la sabiduría de la Naturaleza a tod

Sklêrotráchêloi/dura cervice. De cuello duro; testarudo, terco.

Perì tês eleúseos toû Dikaíou/de adventu Iusti. De la llegada del Justo. Llama la atención que el vocablo que en griego designa la llegada o venida coincida con el corónimo del centro de culto más importante de Grecia y en donde se celebraban los más famosos “mystêria” de tipo escatológico

Dià chrêmátôn ktâsthai/pecunia possideri. Simón el Mago ambicionaba tener el don de imponer las manos para curar el cuerpo y el alma con objeto de adquirir mucho dinero, y a punto estuvo de perderse por este deseo maligno. Durante siglos los sacerdotes imponían sus manos a los ricos a cambio del vil metal. Recuerdo en un pequeño pueblo de Castilla, en su cementerio, que el cura rezaba el responso sobre cada tumba en función del dinero que le entregaban los familiares; si era poco estaba cinco segundos rezando por los muertos del panteón, si era mucho cinco minutos. La simonía ha sido una práctica común en la Iglesia.

Niñas

Edákrysen/lacrimatus est. Lloró. Jesús llora por este mundo, no encuentra razones para reír. 

Aráge gignôskeis ha anagignôskeis;/Putasne intellegis quae legis? ¿Acaso entiendes lo que le

Athôiós eimi apò toû haímatos toútou/Innocens ego sum a sanguine iusti huius. Qué fácil es lavarse las manos y no participar en la refriega contra la injusticia. Quien se lava las manos está afirmando el Reino de Satanás. 

Hína tì me enkatélipes;/ut quid dereliquisti me? ( ¿por qué me has abandonado? ). Todos los hombres hacemos esta misma pregunta a Dios una vez, e incluso varias veces, a lo largo de nuestra vida.

Aphêken tò pneûma/emisit spiritum. “Envió el espíritu fuera”. Esto es, murió. El espíritu como soplo, como aliento de Dios, como la expiración de los ollares de un caballo en una mañana de invierno.

Aneôigménôn dè ophthalmôn autoû oudèn éblepen/apertisque oculis nihil videbat. Tras la visión de San Pablo sus ojos abiertos no ven. Tampoco nuestros ojos abiertos ven a Dios cuando no estamos dispuestos ni preparados para verLo.

Visión de San Pablo

Hína pisteúontes dsôên échête en tôi onómati autoû/ut credentes vitam habeatis in nomine eius. “Para que creyendo tengáis vida en su nombre”.

Skeûos eklogês/vas electionis. Recipiente de elección. Pues es el caso que en los Hechos de los Apóstoles, obra escrita por San Lucas, el escritor más exquisito de todo el Nuevo Testamento, además de médico, concretamente en el capítulo IX, versículos del 10 al 18, el Señor Jesús se le aparece en una visión a un discípulo de Damasco, llamado Ananías, para que se encamine a la casa en que está convaleciente Saulo de Tarso, tras la visión que tuvo en el camino a Damasco, que lo dejó ciego, y que imponiéndole las manos le devuelva la vista y se llene del Espíritu Santo. Pero Ananías, ante esta orden del Señor, queda un poco perturbado y perplejo, y responde que el tal Saulo es un perseguidor de cristianos de cuidado, no recordando al Señor, quizás por no parecer impertinente, su participación en el martirio de San Esteban. Entonces el Señor le dijo que fuera, porque Saulo era para Él “vas electionis”, o como escribiera el propio san Lucas “skeûos eklogês”, para llevar su nombre ante los gentiles y los reyes y los hijos de Israel. Tradicionalmente se suelen traducir las expresiones que hemos entrecomillado como “instrumento escogido”. Es así que el futuro San Pablo sería el instrumento escogido por el Señor para llevar a cabo la misión que Éste le encomienda. Ahora bien, literalmente, lo que quiere decir esa expresión es “vaso de elección o de selección o de escrutinio”.

Pues bien, ¿qué es un vaso de elección o de selección? El significado religioso es claro, la persona especialmente escogida por Dios para un ministerio singular. Pero eso sería el vehículo imaginario de la metáfora que compone el Señor, y no el tenor metafórico. ¿No podría significar que el Señor deposita su deseo ( votum ) en la urna de su voluntad, del mismo modo que los romanos, ya conocidos por los judíos desde Pompeyo, echaban sus votos en un vaso para tomar alguna decisión – comitia tributa - o elegir a alguien – comitia centuriata – ? Todavía existía la República cuando Pompeyo el Grande derrumba los muros de Jerusalem, posteriormente reconstruidos por el procurador Antípatro, padre de Herodes el Grande, el mejor rey que han tenido los judíos, y aún se seguirá votando en Roma durante los primeros emperadores, aunque ya vanamente, sin que el pueblo decida ya algo sustancial. Todavía hoy las elecciones en Grecia moderna se llaman “eklogés”, y el Señor escoge un término de la política de la cultura grecorromana para decirnos que va a dar su confianza a Saulo de Tarso.

Jesús llora por Jerusalén

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