Expresiones clave del cristianismo (III)

Fuentes del cristianismo
Fuentes del cristianismo
Martín-Miguel Rubio Esteban es escritor
22 jul 2026 - 08:09

Tò Thélêma toû Theoû/voluntatem Dei. La voluntad de Dios. Nada nos vincula más que la voluntad de Dios. Quienes cumplen la voluntad de Dios ésos son verdaderamente nuestros hermanos, nuestras hermanas y nuestras madres. Quae est mater mea et fratres mei? (…) Qui enim fecerit voluntatem Dei, hic frater meus et soror mea et mater est.

Voluntad de Dios
Voluntad de Dios

Y nos recuerda el genio de Agustín García Calvo: “Tú, cuya mano me ha bañado de un fuego transparente las espaldas, cuyos ojos en claros naufragios hundieron algunos principios elementales de mi alma, tú eres mi patria. Tú, que no tienes apellido, que no sé si eres pájaro o si alcándara, que de todos tus brazos las letras de plomo cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas, tú eres mis padres y mi patria. Tú, que ni tú te acuerdas dónde tendiste a orear las nubes blancas, que de tantos amores que tienes confundes el nombre de todos los días de cada semana, tú eres mi Dios y mis padres y mi patria. Tú, que tan dulcemente besas que el cielo bocabajo se volcaba, y que no se sabía de quién ya la lengua, de quién la saliva, de puro sabrosa y templada, tú eres mis leyes y mi Dios y mis padres y mi patria. Tú, que apacientas calaveras por las praderas de la verde África y a los rojos leones les echas de pasto las rosas de leche de luna de Nuruquimagua, tú eres mi ejército y mis leyes y mi Dios y mis padres y mi patria. Eres mi ejército y mis leyes y mi Dios y mis padres y mi patria,y el ejército y Dios y las leyes y todas las patrias y padres se creen que tú no eres nada: que no eres nada.” 

    Evidentemente ese Dios del que hablaba García Calvo no era el Dios de Jesús. El Dios de Jesús es esa nada que es precisamente todo.

Téctôn/faber. Carpintero, obrero. El rol laboral que tuvo Jesús fue el de carpintero. Del término griego téctôn tenemos también la palabra “arquitecto”, maestro carpintero. Sus paisanos lo identifican por este trabajo de carpintero. Nonne hic est faber, filius Mariae? La carpintería es la cuna de la arquitectura occidental. Las características materiales de la madera trajo la casa adintelada, que es la esencia de la arquitectura clásica.

Antállagma tês psychês/commutatio pro anima. Intercambio o venta del alma. No debemos comerciar con nuestra alma como si fuera dinero, representante universal de la riqueza. Si la usamos como al vil metal compraremos cosas sin existir ya nuestra alma. Aut quid dabit homo commutationis pro anima sua?

Apolýtrôsis/redemptio. Redención. La noción de redención o de rescate ( gr. lytrusthai ), a la que hay que añadir la de “adquisición” ( gr. peripoiêsis ) o de compra ( gr. agoradsein ) está estrechamente ligada en la Biblia con la idea de salvación: designa el medio privilegiado escogido por Dios para salvar a Israel liberándolo de la servidumbre egipcia y constituyéndolo su pueblo particular. Jesús es salvador en cuanto que nos rescata de toda iniquidad y purifica a un pueblo que le pertenece en propiedad a costa de comprarlo con su pasión terrible y muerte. Es así que la Redención es un milagro del Amor. La profetisa Ana habla del Niño a “todos los que aguardaban la redención de Israel”. El término de “redención” no sirve solamente para designar la obra llevada a cabo por Cristo en el Calvario, sino igualmente la obra que realizará al final de los tiempos en el momento de la parousía y de la resurrección gloriosa de los cuerpos, como liberación universal de todos los que fueron oprimidos y humillados desde el principio de la Historia humana. La muerte voluntaria de Jesús, de Dios Hijo, muerte de amor, ha redimido a la humanidad para siempre. Levate capita vestra, quoniam appropinquat redemptio vestra.

Redención
Redención

Hegoúmemos/dux. Caudillo, guía del pueblo, rey del pueblo, jefe carismático. Yahveh reinaba sobre Israel en virtud de la alianza, pero ningún rey humano encarna su presencia en medio de su pueblo. Los judíos siempre han sido sanamente renuentes a la institución monárquica. Así, Oseas condena la misma institución regia. Los reyes terrenales, fornicando con Babilonia y dejándola reinar sobre ellos, participan en la realeza satánica de la bestia. En el cuadro simbólico de los últimos tiempos que traza el Apocalipsis la crisis final se abrirá con una campaña de todos los reyes contra el Cordero: habiendo entregado su poder a la bestia, se reunirán con miras al gran día, pero el Cordero los vencerá. Algunos esperaron que Jesús fuera el dux que liberara a Israel de la opresión extranjera. Cuando después de la multiplicación de los panes quieren las multitudes tomarlo para hacerlo su caudillo, desaparece. El caudillaje de Jesús es universal, no nacional. Ex te enim exiet dux qui regat populum meum Israel.

Ho Kýrios mou kaì ho Theós mou/Dominus meus et Deus meus. Señor mío y Dios mío. Es la gran jaculatoria que exclama Santo Tomás al descubrir que efectivamente el Maestro ha resucitado, y es de carne y de huesos como cualquier viviente. A veces el Señor tiene que echar una mano a nuestra poca fe. Esta jaculatoria tomasiana es mezcla de arrepentimiento y vergüenza, por una parte, y por la otra, de confesión de amor al Maestro. Era tradición en la Iglesia pronunciar dos veces esta exclamación de amor durante la misa en el acto de consagración, cuando el sacerdote levanta la Hostia en la prex eucharistica ( “accipite et manducate…” ), y luego, cuando levanta el cáliz ( “accipite et bibete…” ). Aún hay persona mayores que lo hacen.

En toútôi gnôsontai pántes hóti emoì mathêtaí este/In hoc cognoscent omnes quia discipuli mei estis. En esto conocerán todos que sois mis discípulos. Ese “esto” es la dilectio, el amor entre unos y otros, un amor recíproco. El carné de identidad de un cristiano es el amor, y su grado de cristianismo depende sólo de la intensidad de su amor. San Agustín lo subraya cuando llega a decir “Ama, y haz lo que quieras”, porque las exigencias del amor entrañan que en su nombre no se puede decir o hacer nada malo. En nombre del amor es lo mismo que en nombre de Dios.

Mê tarasésthô hymôn hê kardía mêdè deliátô/Non turbetur cor vestrum neque formidet. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo. El mundo no debería jamás ser capaz de turbar un corazón verdaderamente creyente, ni contaminarlo con el miedo, la pasión de todos los esclavos.

Echortásthêsan pántes/omnes saturati sunt. “Todos fueron saciados” o “todos quedaron hartos”. El vocablo griego “chortasía” significa la acción de engordar a los animales. En el milagro de los panes y los peces vemos un adelanto del Reino de Dios; simboliza un banquete pantagruélico, algo así como las Bodas de Camacho. La presencia de Dios “nos llena” de alegría infinita, “engorda” nuestra felicidad. En una sociedad casi de pura subsistencia, como la del Mundo Clásico, con muy pocos excedentes, la imagen de una comunidad de creyentes saciada de alimento y bebida es perfecta, como metáfora de la eterna felicidad que nos reserva nuestro Padre Celestial.

El buen samaritano
El buen samaritano

leuítês…antiparêlthen/levita…pertransiit. El levita…pasó por otro lado. Mientras la versión griega utiliza un solo verbo para los dos sujetos, parérchomai, en el sentido de “pasar delante de muy deprisa”, la versión latina distingue dos maneras de desentenderse del necesitado: el sacerdote pasa de largo, mientras que el levita parece que dio un rodeo para no pasar al lado del herido necesitado. Pudiera ser que los levitas, descendientes de la casa de Aarón, encargados del servicio del templo, debían mantenerse puros de toda sangre de violencia para no contaminar los objetos sagrados que ellos tocaban. Sin embargo, el sacerdocio de Aarón no puede pretender la perfección que caracteriza al de Cristo.

Pleonexía/avaritia. Avaricia o codicia. La avaricia nos lleva a las tinieblas como al rico Epulón. León XIV nos recuerda en una homilía que si el rico del Evangelio hubiera tenido caridad con Lázaro habría hecho el bien, no sólo al pobre, sino también a sí mismo. Fue su apego a la riqueza lo que le quitó la esperanza del bien verdadero y eterno. Cuando también nosotros estamos tentados por la avaricia y la indiferencia hacia el que sufre, los muchos Lázaros de hoy nos recuerdan la palabra de Jesús, convirtiéndose para nosotros en una catequesis y en un compromiso por la justicia social. Hoy también existen naciones-Lázaro, con miseria y hambre, junto a la puerta de naciones opulentas que miran con absoluta displicencia los terribles sufrimientos de aquéllas.

Apóstêtê ep´ emoû ergátai adikías/discedite a me operarii iniquitatis. Apartaos de mí los que trabajáis por la injusticia. Aquellos que hacen el mal a otros hermanos renuncian a ser hijos de Dios, y, por tanto, Dios los aparta de su familia.

Éschatoi…prôtoi/novissimi…primi. Últimos…primeros. Nuestro Jesús reivindica un mundo al revés, en el que da la vuelta a todas las jerarquías y autoridades del mundo. Los méritos para ser primero en este mundo es ganar batallas, levantar grandes empresas, ganar mucho dinero, ceñir corona y, probablemente, a costa de muchos muertos, de explotación de los trabajadores, de especulación inmoral o de traicionar al padre. Esos méritos son pecados mortales en el Reino de Dios, por eso los que hoy son los últimos, los mendigos, los niños, las prostitutas, los inmigrantes, los mileuristas, los descartados, que decía el gran Papa Francisco, serán los primeros en el Reino de los Cielos.

Tòn lógon tês oikonomías sou/rationem vilicationis tuae. La lógica de tu administración. “El que reparte se queda la mejor parte”, pero esa astucia de ladrón puede salvar a uno si el robo se convierte en regalo a los demás.

administrador astuto
administrador astuto

Tôn chreopheiletôn toû kyríou heautoû/debitoribus domini sui. Los deudores de su propio señor. No nos aprovechemos nunca de las deudas que tienen con Dios los hermanos nuestros.

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