León XIV deslumbró en España: resignificó el valor del servicio al modo de Cristo… Esto anima a todos. Y también molesta a otros muchos
Desde esta bella y maltratada Argentina, a pesar de que los medios ignoraron en general la visita papal a España, es imposible eludir el valor y la profundidad que generó. Ojalá podamos vivirlo en estos horizontes, según se comenta, hacia fines de este año
Desde esta bella y maltratada Argentina que me toca habitar y que me habita lo primero a decir es que a pesar de que los medios ignoraron en general la visita papal a España, es imposible eludir, por lo que allí se produjo, el valor y la profundidad que generó y enmarcó cada kilómetro y cada palabra y a la vez la sencillez y simplicidad –y la evidencia humanista- en la persona y misión de León.
Claro, respirar ese aire y empaparse de emoción “en directo” es inigualable. Ojalá podamos vivirlo en estos horizontes del fin del mundo, según se comenta, hacia fines de este año.
De todos modos, así como es otro modo de contemplar la belleza de la Sagrada Familia de Barcelona desde los drones que la sobrevolaban o el Movistar Arena en panorámica, el Bernabeu colmado, la Catedral de Santa Ana o el puerto de Santa Cruz de Tenerife, así pretendemos sobrevolar sin invadir sino aportando algunas impresiones.
La primera coincidencia seguramente será el temario abordado por León XIV: el sentido humano y de servicio de quienes ejercen la autoridad; la claridad en lo que deben y no deben ser los obispos, curas, consagrados y cristianos; los jóvenes; las manifestaciones sociales (economía, cultura, arte, deporte); los presos y por supuesto los migrantes.
También será coincidencia el escasísimo tiempo de encuentro dedicado a las víctimas de abusos; aunque con seguridad debe haber razones desconocidas aunque hoy por hoy y después de Francisco, es un tema ineludible, importantísimo y grave que requiere palabras y actitudes concretas.
De hecho, este escrito toma forma el sábado 13 de junio, cuando el Vaticano publica los Estatutos actualizados de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores.
Pero más allá de este temario y abordajes del Papa en España, ha aparecido una constante en las expresiones que me parece notar, repitiéndose en varios de los discursos, mensajes y homilías –fueron 22 en total- pronunciadas en tierra española:
Además de referencias a la Palabra, a Francisco, a documentos del Magisterio, a San Agustín y otros Padres y santos, hay varias frases que aluden directamente al documento del Vaticano II Gaudium et Spes, la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual.
El número 1 dice, textual: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino de Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia.”
Llamativo (y a la vez no tanto) que León insista en este tema y también en el modo de expresarlo, como si quisiera provocar un retorno al Evangelio de Jesucristo, que no vino a ser servido sino a servir, plasmado en el Concilio impulsado por San Juan XXIII.
Repasemos algunas referencias. Sólo algunas.
“La alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos”. (Saludo a los participantes del proyecto CEDIA, personas sin hogar y Cáritas Madrid, 6/6/26).
“En cuanto experta en humanidad la Iglesia no se desentiende de nada verdaderamente humano”. (Encuentro `Tejer redes`, Madrid 7/6/26).
“La Iglesia camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y de las mujeres de hoy”. (Discurso en el Congreso de España, Madrid, 8/6/26).
(Refiriéndose a los muros de la Sagrada Familia) “…así mismo en ellos han quedado custodiadas las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles…” (Homilía en la Basílica de la Sagrada Familia, Barcelona 10/6/26).
“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren…” (Discurso catedral de Santa Ana, Gran Canaria 11/6/26).
“Infinito es sobre todo el deseo que une el corazón de Dios a tantos corazones humanos cuyas alegrías y esperanzas, tristezas y angustias, encuentran eco en el corazón de la Iglesia”. (Homilía puerto Santa Cruz de Tenerife 12/6/26).
Insisto: y hay algunas más entretejidas en saludos y mensajes.
Y lo más bonito quizás sea que también dice esto en sus abrazos, sonrisas, saludos y cercanías con las cuales se ve su manera de vencer el cansancio, el trajín y el esfuerzo que supone un viaje de esta magnitud. Le sale disfrutar más que aparentar.
Resumiendo: León XIV deslumbró por su sencillez; cautivó por su naturalidad; inspiró por su compromiso con la tarea que le toca por pedido de Dios; resignificó el valor único del servicio al modo de Cristo como esencial. Y esto ilumina, y anima a todos. Y también molesta a otros muchos.
León se mostró como es, un hombre, que dijo su “si” a consagrarse para servir adonde Dios lo mandara incluso con su “tic”, esa especie de “parpadeo con las cejas”, que viene con él y que lejos de deslucirlo lo hace lo que somos: humanos en camino que creemos en el Dios cercano de la Justicia, la Verdad y la Paz.
Quizás pueda ser una buena idea retomar y repasar GS 1; un claro mensaje de puro Evangelio hecho Magisterio a todo quien se incendie al entender que ser Iglesia es ser discípulo misionero de Jesús.
Para el final, la frase que acarició mi corazón y aún resuena, dicha a los presos: “A cada uno os digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!”.