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Una mirada analítica de la encíclica “Magnifica Humanitas”

"Magnifica Humanitas nos recuerda que el futuro de la humanidad no debe depender únicamente del desarrollo de nuevas tecnologías, sino del uso responsable y ético que hagamos de ellas"

Monseñor Castro Marte

A lo largo de la historia, a los Sumos Pontífices les ha tocado responder los desafíos de los cambios en los diferentes aspectos sociales, como económicos, culturales, tecnológicos y científicos. Años atrás, al Papa León XIII le tocó enfrentar la gran renovación que generó la revolución industrial, dando respuesta con la primera encíclica escrita por él, llamada Rerum Novarum. Hoy, enfrentamos otros nuevos desafíos y grandes reformas políticas, económicas y sociales que han provocado los grandes avances científicos y tecnológicos.

El Papa firma la encíclica "Magnifica humanitas" en el Vaticano, el 15 de mayo de 2026

Ahora le toca al papa León XIV dar respuesta a esta transformación que está generando esta revolución tecnológica a través de esta nueva encíclica llamada Magnifica Humanitas. La gran competencia que ha cultivado con los grandes avances de la tecnología en la era de la inteligencia artificial, donde se habla de un progreso; pero este progreso es deshumanizador, donde la dignidad humana peligra por muchos aspectos. El crecimiento de la era digital ha sido impresionante, pero la gran preocupación de la Iglesia es que este avance ha sido la Nueva Torre de Babel y los Nuevos Muros de Jerusalén. Este desarrollo tecnológico de la era digital está destruyendo la fraternidad y provocando un crecimiento enorme de violencia que atenta contra los principios del bien común, la justicia social, la solidaridad, etc. Todo eso atenta y flagela la dignidad humana.

En la encíclica Magnifica Humanitas, el Papa León XIV destaca y reconoce que estos avances pueden contribuir al mejor desarrollo de la educación, el sector salud, de las ciencias; convirtiéndose en instrumentos de gran valor para el desarrollo humano cuando son utilizados de manera ética y responsable. Entre las áreas importantes que aporta grandes beneficios está en el sector de la educación, nos facilita el acceso a la información, nos permite reforzar los procesos de enseñanza-aprendizaje y otorga infinitas posibilidades de formación a personas de escasos recursos. Contribuye de manera importante a los avances científicos, a la investigación, a las mejoras en el sector salud, y buscando respuestas a soluciones que afecta a la humanidad, siempre y cuando se utilice en favor de la dignidad humana.

En primer lugar, la Iglesia reconoce la responsabilidad que tiene la comunidad política y las instituciones del Estado con relación al orden social; por eso, la libertad y la autonomía que tiene la humanidad dentro de la historia han sido concedidas por Dios. El rol de la Iglesia frente a la realidad y los retos presentes del mundo digital y tecnológico es discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo y el alcance humanizado, tomando en cuenta el Evangelio, y aprender a adaptar sus enseñanzas al servicio de la dignidad de cada persona y del bien de los pueblos.

El método que utiliza la Iglesia para interpretar los signos de los tiempos en esta época tecnológica es la doctrina social de la Iglesia a la luz del Evangelio, como esa verdad plena; por eso, la Iglesia sale en defensa de la dignidad humana frente a las atrocidades de esta revolución tecnológica. Cuando la Iglesia visualiza la realidad, es donde la dignidad de los seres humanos se ve desfigurada. Esto sucede cuando el drama de la política y de la humanidad no da respuesta contundente; ahí, la doctrina social de la Iglesia se convierte en palabra hecha carne, convirtiéndose en diálogo, memoria y profecía.

León XIII, León XIV y la Rerum Novarum

Por esta razón, el Romano Pontífice, con esta nueva encíclica Magnifica Humanitas, hace un recorrido histórico de los documentos papales donde cita la Rerum Novarum y otras encíclicas magistrales, las cuales han dado respuesta contundente a la problemática que se opone a la dignidad humana, al bien común y a la justicia social. Esto es evidencia y se ha visto durante la historia la maduración que ha tenido el pensamiento social de la Iglesia a través de las épocas.

La atención del Papa León XIV es que el progreso tecnológico y la inteligencia artificial pueden llegar a oponerse al bien común, a la solidaridad, a la justicia social, cuando se convierten en un sistema que oprime y fustiga la dignidad humana, ya que la encíclica Magnifica Humanitas hace mención de estos principios de la doctrina social de la Iglesia para hacerle saber que estos principios promueven y custodian la dignidad de la persona humana. Ahora bien, el gran desarrollo vertiginoso que está teniendo esta modernización tecnológica, es algo novedoso dentro de esta etapa histórica de la posmodernidad, donde la Iglesia hace un discernimiento a la luz de los principios de la doctrina social de la Iglesia, y es pertinente que, frente a esta innovación digital, se perciba la amenaza y los peligros catastróficos y los riesgos que puede y está generando el desarrollo de la inteligencia artificial.

De esta manera, el Santo Padre realiza una radiografía de la realidad digital de la IA, tomando como base los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia, y a partir de ahí hace esa denuncia profética sobre la deshumanización de un sistema que vulnera la dignidad humana. Por otro lado, León XIV toca todo lo relacionado con la comunicación, las redes sociales y las plataformas digitales: hace un llamado a la concientización y a un manejo ético de la comunicación, con el fin de difundir la verdad y así combatir la manipulación de esta, así como el uso de la información transparente y apegado a la verdad, y no a la difamación hacia una persona, sin importar su estatus social.

Otro factor que puntualiza la encíclica es el mundo laboral en vinculación con un sistema tecnológico de la IA que ha generado una nueva forma de esclavitud e instrumentalización con respecto a la persona, que percibe al individuo como objeto de producción: mientras más produce, más vale para el sistema, y el día que deje de producir, lo sustituye por una máquina o un robot. Frente a estos grandes avances tecnológicos de la era digital, se ha producido una nueva forma de explotación y deshumanización de la persona, al percibirla como un objeto de manipulación, y frente a esta problemática, León XIV tuvo que dar respuesta.

Por último, la encíclica Magnifica Humanitas toca el punto de la civilización del amor. Papas de nuestra era contemporánea, como Pablo VI y Juan Pablo II, hicieron énfasis sobre dicho tema, habla de la civilización del amor porque hoy más que nunca se debe retomar la construcción de la civilización del amor, ya que vivimos un mundo marcado de guerras armamentísticas, violencia, abusos, injusticias, etc. Vivimos un presente histórico marcado por la violencia y la normalización de todo aquello que atenta contra la dignidad humana y la civilización del amor.

León XIV. Magnifica humanitas

En conclusión, la Iglesia siempre se ha preocupado por custodiar y defender la dignidad humana, porque la Iglesia es la voz profética de Cristo en este mundo. Frente a esta evolución tecnológica deshumanizadora de hoy, la Iglesia no se hace indiferente frente a un sistema injusto, pues alza la voz con esta nueva encíclica Magnifica Humanitas. Por lo tanto, la Iglesia velará por el bien de la dignidad humana de toda persona. Además, no es que la Iglesia odie y descarte los grandes avances científicos y tecnológicos, en especial la IA, sino que reconoce que a través de ellos se puede hacer mucho bien. Por eso cito el n. 93 de La Magnifica Humanitas, que dice: 

«Este paradigma se ha extendido rápidamente en los últimos años también como efecto de la difusión de la IA, la nanotecnología, la robótica y la bioética; en sí misma, dicha innovación puede ser de gran ayuda para el desarrollo integral y el cuidado de la casa común».

Finalmente, Magnifica Humanitas nos recuerda que el futuro de la humanidad no debe depender únicamente del desarrollo de nuevas tecnologías, sino del uso responsable y ético que hagamos de ellas. Para todos nosotros la IA puede tener tendencia en convertirse en una valiosa herramienta aliada para la educación, así como también para la ciencia, la medicina y el desarrollo de los pueblos, pero siempre debe estar al servicio de la persona humana y de su dignidad humana sobre todo. Por esto, nuestro gran reto en este tiempo no es rechazar los avances y el progreso tecnológico, más bien, debemos orientarlo en la dirección de la búsqueda del bien común, siempre prevaleciendo la verdad, la justicia y la solidaridad, para que los avances científicos contribuyan verdaderamente a la construcción de una sociedad más humana y fraterna.

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