El susurro y el sueño de paz de Martin Luther King

Somos muy duchos en enviar cohetes a la luna, en inventar vacunas de todo tipo para curarnos de las enfermedades, pero incapaces de encontrar el camino del entendimiento

Martin Luther King
Martin Luther King
José Miguel Martínez castelló
24 ene 2026 - 11:56

Uno de los máximos peligros de las efemérides es que se conviertan en algo automático y mecánico. De hacerlo se pierde la esencia y la razón última de por qué lo celebramos. Enero es el mes de la paz. Esto ya denota un fracaso humano, puesto que la paz depende de las decisiones personales que se derivan de nuestra libertad. El sueño de la paz nos ayuda a avistar un mundo mejor poniendo encima de la mesa la actualidad y la necesidad de la utopía. Nos sirve como estrella polar para construir y hacer un mundo mejor que el que tenemos.

El próximo 30 de enero celebramos en España el Día Escolar de la Paz. ¿Por qué ese día? El 30 de enero de 1948 fue asesinado Mahatma Gandhi que defendió y promovió la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia, siendo asesinado por estas ideas. Ahora bien, en el contexto actual y de nuestros días estaría bien recordar que el 15 de enero es fiesta nacional en EE UU por nada más y nada menos que el nacimiento de otro líder que nos puede guiar en la tarea de la paz: Martin Luther King.

Humanizamos a perros y gatos, pero deshumanizamos y negamos la existencia de pueblos y personas a partir de nuestra ignorancia, de nuestro silencio y nuestra apatía. Luther King insistía en la carga insoportable del odio y la indiferencia

Supongo que será mucho preguntar, pero llevo días barruntando si el presidente Trump se habrá parado alguna vez a pensar y a meditar en el mensaje central de este compatriota suyo. Dada la catadura moral e intelectual del personaje, pensemos qué nos puede susurrar al oído King en estos tiempos convulsos y de incertidumbre radical. Una vez dejó dicho y escrito: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”. Si algo nos distingue a los seres humanos, y más todavía en nuestro Norte, blanco y puro, es que somos muy duchos en enviar cohetes a la luna, en producir artefactos que nos inhiben de todo nuestro alrededor, en inventar vacunas de todo tipo para curarnos de las enfermedades, pero incapaces de encontrar el camino del entendimiento, la armonía y la escucha. Humanizamos a perros y gatos, pero deshumanizamos y negamos la existencia de pueblos y personas a partir de nuestra ignorancia, de nuestro silencio y nuestra apatía. Luther King insistía en la carga insoportable del odio y la indiferencia.

Somos la sociedad de las vendas; sólo contemplamos lo que seleccionamos, aplicando la lógica del mando a distancia. Estamos construyendo un mundo que traga con lo que sea… Lo preocupante, dirá King, no es la perversidad de los malvados, sino la indiferencia de los buenos

¿Como es posible que todavía no hayamos comprendido que cuando guerreamos y odiamos la vida se hace más pesada y nos vamos envenenando de principio a fin? Somos la sociedad de las vendas; sólo contemplamos lo que seleccionamos, aplicando la lógica del mando a distancia. Estamos construyendo un mundo que traga con lo que sea. Esto entraña un peligro nada desdeñable: “Lo preocupante, dirá King, no es la perversidad de los malvados, sino la indiferencia de los buenos”. Nos ahogamos en declaraciones bien intencionadas sin nombrar la causa de nuestra denuncia o de quien provoca el mal; señalar, pero sin nombrar: Europa dixit. Léanse las declaraciones de los líderes europeos sobre la actuación de Trump en Venezuela y Groenlandia sin nombrarlo, por miedo, cobardía o, simplemente, por indiferencia. En estos días aciagos de principio de año, no olvidemos el anhelo Luther King, al igual que Gandhi, antes de ser asesinado: “Tengo un sueño, uno solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia y la igualdad”. ¿Qué hacer con este sueño y susurro de paz? La pelota está en nuestra tejado, no sólo en el de Trump. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Jesús de Nazareth dixit.

Martin Luther King
Martin Luther King | Street Art

José Miguel Martínez Castelló es Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO).

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