Hazte socio/a
Última hora
Reabre el Santo Sepulcro

Voces que claman por la paz: El Islam no permite atentar contra víctimas inocentes

"El Islam ofrece una solución clara basada en la justicia, la equidad y la responsabilidad moral. Sin embargo, se advierte que todos los indicios apuntan a un aumento de las guerras y a una posible guerra mundial catastrófica"

Conferencia de Qamar Fazal

La conferencia “Voces que claman por la paz” parte de un principio central: el Islam no permite atentar contra víctimas inocentes. 

Al analizar lo ocurrido el 7 de octubre de 2023, el conferenciante ratificará que Hamás dio el primer paso atacando a ciudadanos israelíes. Desde la perspectiva islámica expuesta, matar o herir a civiles inocentes contradice directamente las enseñanzas del Santo Profeta del Islam (lpbD). Del mismo modo, el Islam no permite tomar rehenes, ni siquiera en una guerra, ni autoriza que se utilice a los inocentes como moneda de cambio. Toda injusticia cometida contra personas no combatientes está prohibida.

A la vez, el conferenciante sostendrá que, allí donde el Ejército israelí haya cometido injusticias, esa responsabilidad le corresponde a él, aunque existan formas lícitas y mejores de abordar esa situación. Si existe una guerra legítima, debe limitarse estrictamente a los ejércitos enfrentados y nunca dirigirse contra mujeres, niños, ancianos ni civiles inocentes. En ese sentido, se dejará claro que la acción de Hamás es condenada, pero también denunciará que hubo una respuesta desproporcionada por parte del ejército israelí en aquel entonces. Se recuerda que incluso figuras internacionales como el ex presidente Obama y el secretario general de la ONU, António Guterres, sostuvieron que la guerra debe respetar normas y no puede justificar el daño a civiles. Sobre esa base, se recordará la muerte de 70.000 civiles, la mayoría mujeres y niños.

Musulmanes en oración

La conferencia abordará la desafección del mundo musulmán hacia el Estado de Israel. Se recordará la afirmación de António Guterres de que el ataque de Hamás del 7 de octubre “no surgió de la nada”. Sitúa el origen de esa desafecciónen el trato preferencial que recibe por parte de algunos países occidentales. La cita del diario israelí Haaretz resume esa percepción de injusticia: una visión según la cual “lo propio se considera propio para siempre, mientras que lo ajeno también se trata como si pudiera ser apropiado permanentemente”.

Se tratará el tema del racismo en Oriente Medio. El Santo Corán recuerda a toda la humanidad que Dios creó a los seres humanos en pueblos y tribus para que se reconocieran mutuamente, y que el más honorable es el más justo. A partir de ahí, se explicará que el racismo es un fenómeno complejo, cuya definición no puede reducirse a una sola forma de prejuicio, porque se relaciona también con la superioridad religiosa, social o nacional. Aunque frecuentemente se asocia al antisemitismo, dada la larga persecución sufrida por los judíos, especialmente en Europa y bajo el nazismo, se sostiene que esa visión es insuficiente, pues el racismo puede surgir en cualquier comunidad, incluso entre quienes antes fueron víctimas de discriminación.

La esencia del racismo es el prejuicio de clase: cuando un grupo actúa contra otro movido por su propio interés, el odio crece, desaparece la consideración del mérito individual y la generalización se convierte en norma. Se sostrendrá que el mundo ha entrado en una nueva era de racismo mundial, cuya forma más extrema estaría siendo apoyada y alentada por una parte de los dirigentes políticos israelitas

El conferenciante sostendrá que la discriminación y cualquier forma de división de la humanidad pueden reportar beneficios momentáneos a algunos, pero a largo plazo tienen consecuencias destructivas para todos.

Frente a esa realidad, se presentará al Islam como portador de un mensaje positivo y de una respuesta efectiva. Se presentarán amplios extractos del Sermón del Adiós del Santo Profeta Muhammad (lpbD), donde se afirma que todos los musulmanes son hermanos, que todos los seres humanos son iguales, que no hay superioridad del árabe sobre el no árabe ni del blanco sobre el negro, salvo por la piedad y la justicia. El mensaje es claro: no debe permitirse que las religiones destruyan la hermandad universal de la humanidad, nacida de un origen común.

Se abordará el llamado “terrorismo islámico”, denunciando un evidente doble rasero. Se recuerda que existen decenas de resoluciones de la ONU contra Israel que no se han aplicado ni se aplicarán. 

Ahmadíes en la mezquita

Algunas potencias occidentales han aceptado que Israel cometa actos de terrorismo sin llamarlos “terrorismo judío”, mientras que cuando los musulmanes intentan defender sus intereses territoriales o políticos, sus acciones son etiquetadas como “terrorismo islámico”. En ese contexto, se enumerarán varios privilegios que, parecen haberse concedido a Israel: el derecho a desafiar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, a modificar sus fronteras con la excusa de la seguridad y a fabricar o almacenar armas nucleares, químicas y biológicas sin que los países musulmanes puedan siquiera criticarlo. No obstante, también se aclarará que no todos los israelíes secundan la opresión, y se reconoce que hay rabinos judíos que la condenan, recordando además el versículo coránico que menciona a un grupo del pueblo de Moisés que exhorta a la verdad y establece la justicia.

En la parte dedicada a la defensa de la justicia y del Estado de Derecho, se analizará el papel de las Naciones Unidas, acusándolas de limitarse a formular peticiones a Israel en lugar de afirmar con claridad que sus actos son incorrectos y adoptar una postura firme. También se denunciará que muchos políticos se rigen por la máxima de que “la fuerza es la razón”, inclinándose ante quienes detentan el poder mundial. Se recuerda que la Sociedad de Naciones fracasó por no aplicar la justicia, lo que contribuyó al estallido de la Segunda Guerra Mundial, y se advierte que la ONU corre el riesgo de repetir el mismo error.

El conferenciante se cuestionará: “¿Para quién sirven estas Naciones Unidas?”. Sirven a los intereses de las naciones ricas y poderosas. Si se logra proponer una resolución, esta es vetada, mientras que las grandes potencias, a través de sus aliados, continúan cometiendo crueldades. Cuando sus amigos transgreden, no reciben castigo real, y solo se aprueban resoluciones débiles. De esta manera, se denunciará una diplomacia basada en la duplicidad, en la que los crímenes se disfrazan y se presentan con una apariencia de racionalidad.

Se plantearán varios conceptos erróneos entre los musulmanes, especialmente en torno a la yihad. Se rechaza la idea de que la yihad consista en imponer la ley islámica por la espada, matar a quien abandone el Islam o imponer la sharia a quienes no creen en él. Frente a ello, se ofrece la definición coránica de la yihad: se permite luchar solo a quienes son atacados, oprimidos y expulsados injustamente de sus hogares por afirmar su fe en Dios. Por tanto, la yihad es una lucha defensiva frente a la persecución religiosa y no puede confundirse con una guerra política. En consecuencia, se afirmará que la situación actual en Oriente Medio no constituye una yihad en sentido islámico, sino un conflicto político.

Se presentarán las directrices del Sagrado Corán para el establecimiento de la justicia. Frente a quienes sostienen que siempre hay que dar prioridad al interés de la patria o del propio grupo, el Corán enseña que la enemistad no debe llevar a la injusticia. Frente a la idea de que “el poderoso siempre tiene razón”, el principio islámico es el contrario: la verdad es la verdadera fuerza. Y frente a la mentira y la propaganda como herramientas para vencer al enemigo, el Corán exige abstenerse de la falsedad y actuar con justicia, incluso contra uno mismo o contra los propios familiares. Así, la paz solo puede establecerse sobre la base de la justicia y de una equidad que no distingue entre Oriente y Occidente, Norte y Sur.

Si los musulmanes estuvieran unidos tendrían una voz fuerte e impactante, mientras que su división los hace responsables del sufrimiento de otros musulmanes. También haremos autocrítica: mientras el mundo islámico no establezca el verdadero sistema de justicia coránica, no podrá ofrecer justicia al mundo ni esperarla de él. Por ello, la conferencia concluirá insistiendo en la necesidad de volver a Dios, fortalecer la fe, orar sinceramente, evitar la violencia entre musulmanes y buscar soluciones mediante el diálogo y la justicia. 

Mezquita ahmadía de Pedro Abad

El odio no puede triunfar; solo las virtudes más nobles traerán la victoria final. El Islam ofrece una solución clara basada en la justicia, la equidad y la responsabilidad moral. Sin embargo, se advierte que todos los indicios apuntan a un aumento de las guerras y a una posible guerra mundial catastrófica. Por eso, la súplica final es que las grandes potencias tengan rectitud y amplitud de miras, y que, en lugar de llevar al mundo a la destrucción, intenten salvarlo, porque en una destrucción masiva tampoco ellas quedarían a salvo.

(lpbD) – la paz y las bendiciones de Dios sean con él.

(lpD) – la paz sea con él.

También te puede interesar

Lo último