Sargodha: un hombre ahmadí y su hijo heridos tras ser tiroteados por unos desconocidos
Un hombre ahmadí y su hijo resultaron heridos después de que unos desconocidos abrieran fuego contra ellos cuando regresaban a su domicilio. El suceso tuvo lugar en Sargodha. Ambos fueron objeto del ataque apenas unas semanas después del asesinato de un ahmadí en Mandi Bahauddin. Tras aquel crimen, aparecieron mensajes de odio que incitaban a la violencia contra la Comunidad Ahmadía en la avenida principal de la Universidad de Sargodha.
El sábado 19 de septiembre se perpetró en Sargodha un nuevo ataque dirigido contra dos hombres ahmadíes: Malik Mahmood Mubarak, de 70 años, y su hijo Ayaz Mubarak, de 40. Según la información disponible, unos agresores que circulaban en motocicleta pasaron a gran velocidad junto a ambos y abrieron fuego contra su vehículo cuando regresaban a su domicilio, causándoles heridas graves.
«Aunque ambos ahmadíes sobrevivieron al ataque, la persistencia de la violencia contra los miembros de nuestra comunidad es motivo de profunda preocupación», declaró Amir Mehmood, portavoz de la Comunidad Ahmadía en Pakistán. «Las autoridades deben garantizar su protección inmediata, detener a los responsables y adoptar medidas concretas para prevenir nuevos ataques. Estamos profundamente alarmados por los ataques dirigidos contra los ahmadíes en Sargodha».
Asesinato de un dirigente ahmadí
Estos incidentes de incitación a la violencia estuvieron precedidos por el asesinato de un ahmadí en este mismo mes de septiembre. Mirza Safdar Mahmood, de 65 años, era una persona muy conocida y presidía la Comunidad Ahmadía de Mandi Bahauddin.
El 9 de septiembre de 2026, el Tribunal Constitucional Federal de Pakistán confirmó la prohibición impuesta por el Gobierno de Punjab a “Rohani Khazayeen”, una colección de 23 volúmenes que reúne los escritos de Mirza Ghulam Ahmad, fundador de la Comunidad Ahmadía, y desestimó los recursos interpuestos contra la incautación de dichas publicaciones. Los recurrentes alegaron que la prohibición vulneraba el artículo 20 de la Constitución, que protege la libertad de profesar, practicar y propagar una religión.
Naciones Unidas toman cartas en el asunto
El 7 de septiembre, las Naciones Unidas también instaron a Pakistán a reconocer la persecución que sufre la Comunidad Ahmadía y a ponerle fin, con el fin de garantizar la libertad de religión o de creencias.
Expertos de las Naciones Unidas expresaron su profunda preocupación por las continuas denuncias de discriminación, violencia y restricciones legales dirigidas contra los miembros de la Comunidad Ahmadía en Pakistán, e instaron a las autoridades a garantizar su protección y a cumplir las obligaciones internacionales del país en materia de derechos humanos.
«Nos preocupan profundamente las persistentes denuncias de que los miembros de la Comunidad Ahmadía siguen sufriendo acoso, persecución penal, violencia y exclusión a causa de su identidad religiosa»
«Nos preocupan profundamente las persistentes denuncias de que los miembros de la Comunidad Ahmadía siguen sufriendo acoso, persecución penal, violencia y exclusión a causa de su identidad religiosa», declararon los expertos.
«Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, religión o creencias. Nadie debe ser objeto de discriminación, intimidación o violencia, ni verse impedido de manifestar pacíficamente su fe o sufrir discriminación en el ejercicio de cualquiera de sus derechos humanos».
«El Estado tiene la responsabilidad de actuar con la debida diligencia para prevenir las violaciones de los derechos humanos, investigar las denuncias con prontitud e imparcialidad, procesar a los responsables conforme a las normas internacionales y proporcionar a las víctimas recursos efectivos», afirmaron los expertos.
«Pakistán debe romper el ciclo de impunidad que ha permitido a los autores de ataques y a quienes incitan al odio y a la violencia actuar sin restricciones», declararon.
Los expertos señalaron que nadie debería ser objeto de arresto, detención, vigilancia o persecución penal por el mero hecho de celebrar sus festividades y observar sus prácticas religiosas.
«Requiere esfuerzos sostenidos para fomentar el respeto a la diversidad, contrarrestar la incitación al odio y a la violencia y crear un entorno en el que todas las comunidades religiosas o de creencias puedan vivir con seguridad y dignidad».
Estas denuncias ponen de manifiesto que el gobierno de Pakistán tienen que adoptar medidas eficaces para prevenir la violencia, garantizar que los responsables rindan cuentas ante la justicia y proteger a las comunidades vulnerables.