La misa no es un arrojadizo
Guerra de funerales
Un soneto sobre la búsqueda y el verdadero encuentro de Dios
Te busqué desolado en mi dolencia,
niño enfermo que anhela solitario
divisar en el mar algún corsario
sobre el velero de su adolescencia.
Perseguía en los libros tu querencia
buscando el infinito en el diario
mirar tras la ventana un campanario
por repicar tu luz y tu presencia.
Al cabo de los años he sabido
que no debo buscarte, oh Dios, afuera
ni forzar tu llegada o el encuentro
que es detener un gozo perecido,
pues siempre el Sol estuvo en mi ribera
y en el Mar que me habita desde dentro.
Pedro Miguel Lamet
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