Ante el fallecimiento de un gran jesuita
Francisco de Javier, alma de José María Guibert
Ante el vacío, la nada y el silencio
NOCHE OSCURA
¡Dime qué ausencia es esta del deseo
y qué agujero soy cuando te llamo
como perro perdido sin su amo
o desierto sin agua en que me veo,
si Tú no estás y grito que en ti creo,
y bien sabes. Señor, cuánto que te amo!
¿Por qué es de noche y no encuentro ni un gramo
de aquella luz, ni un silbo, ni un gorjeo?
¿No será que el vacío es la presencia?
¿No será que el silencio es tu palabra
y la nada la flor de la llenumbre?
Acurruca tu Ser en mi querencia,
anúlame este yo y haz que se abra
a la noche que colmas con tu lumbre.
Pedro Miguel Lamet
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