Ante el fallecimiento de un gran jesuita
Francisco de Javier, alma de José María Guibert
Soneto a al símbolo de nuestra liberción
AL ÁRBOL DE LA CRUZ
De tu dolor, del tiempo amanecido,
de una palabra ardiente que encendía;
de las entrañas puras de María
y del amor hasta la esencia herido;
desde tu cuerpo tres veces caído
y la noche oscura de la sangre mía,
devuelves con tu cruz a la armonía
este mundo que nace en tu alarido;
este mundo que abarcas con tu abrazo
y limpias con tu muerte de tristeza,
este miedo a vivir esta pobreza
que florece en tu árbol cual si fuera
hontanar para siempre en tu regazo
al colgar de tu cruz mi primavera.
Pedro Miguel Lamet
También te puede interesar
Ante el fallecimiento de un gran jesuita
Francisco de Javier, alma de José María Guibert
¿Vivimos dentro de un comic de terror?
Miedo universal
Se resucita al vivir despierto
Resurrección cósmica
Lo último