Ante el fallecimiento de un gran jesuita
Francisco de Javier, alma de José María Guibert
La nada es todo
EL HUECO DEL SILENCIO
A veces cuando dentro llora el alma
en las tardes de lluvia del estío
sobre el cristal va rezumando el frío
que acaba con la luz y el aire en calma.
Se desploma la noche que me empalma
con lo oscuro del ser; se para el río,
regresa el miedo y vuelve el desafío
que es perderme sin ti lo que me ensalma.
Entonces me acurruco como un niño
en el hueco que surge de la nada
cual si fuera la cuna del silencio
y de pronto descubro la ensenada
que eres Tú sin estar y te presencio
en un vacío lleno de cariño.
Pedro Miguel Lamet
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