Ante el fallecimiento de un gran jesuita
Francisco de Javier, alma de José María Guibert
Dices que estás triste
“Dices que estás triste y que he creado un mundo de dolor, un valle de lágrimas –dijo Dios, asomándose al balcón del mundo una cálida mañana de primavera-; pero dime, hijo, ¿has mirado bien a tu alrededor?, ¿te has atrevido a asomarte al cráter de una flor? La vida está explotando a tu lado y no te das cuenta. No hay color, ni forma, ni textura que pueda compararse a su variedad y matiz.
Es verdad que tras la primavera viene el despojo del otoño y la muerte del invierno. Pero mira mejor, mira más allá. Si tus ojos son capaces de cerrarse luego, verás un silencio detrás de la apariencia, un sentido oculto, un no sé qué con que te enamoro en el vaivén del tiempo. Y descubrirás que la verdad más honda, incluso de la mayor tragedia que puedas imaginar es siempre vida, primavera, un “yo soy” con que secretamente te habito y todo lo aliento”.
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