¿Por qué has dudado?
Oración inspirada en las lecturas del domingo 09.08.2026. Tiempo ordinario 19. CICLO A
¿Por qué has dudado?
Dudo porque tengo ese miedo urgente de certezas para mi corazón.
Señor, sálvame.
Dudo porque padezco heridas de milenios, las mismas que todos los seres conscientes.
Señor, sálvame.
Dudo porque las palabras pomposas de siempre se me quedan muy escasas.
Señor, sálvame.
Dudo porque reacciono ante tanta verdad troquelada,
demasiado fácil, demasiado resolutiva, demasiado controlada.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé, si en lo confuso, escuchas mis desvaríos nocturnos.
Señor, sálvame.
Dudo porque la costra de mi ego hace que mi alma sea coriácea.
Señor, sálvame.
Dudo porque hay preguntas como navajazos que pocos abordan y saben responder.
Señor, sálvame.
Dudo porque hay clérigos soberbios que muchas veces desunen en vez de crear comunión .
Señor, sálvame.
Dudo porque hay devociones doloristas poco reflexionadas, poco creíbles, poco liberadoras.
Señor, sálvame.
Dudo porque hay cristianos en los que la humildad no es una irradiación evidente.
Señor, sálvame.
Dudo porque no soy ni tan listo ni tan bueno de pensamiento, palabra y obra.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé si creo o simplemente disfrazo mi biografía desvencijada con palabras y palabras.
Señor, sálvame.
Dudo porque busco zafarme del camino de conversión necesario e imperioso.
Señor, sálvame.
Dudo porque en el fondo, no busco ni la verdad ni el bien ni la santidad.
Señor, sálvame.
Dudo porque no me entrego a la libertad, a la alegría y al juego.
Señor, sálvame.
Dudo porque soy un síntoma de la evidente miseria de la cultura del éxito y la autosuficiencia.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé guardar de verdad silencio reverente en mi vida.
Señor, sálvame.
Dudo porque no encuentro personas que respondan
de palabra y de obra a la consternación rampante de nuestro tiempo.
Señor, sálvame.
Dudo porque me acuerdo muchas veces de la muerte y mis muertos.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé si te busco a ti o me busco a mí en la fiebre de mi abatimiento.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé si soy un prófugo casi calcinado o un peregrino sediento.
Señor, sálvame.
Dudo porque no sé si el tren de mi vida se acerca a la plenitud santa o a la decadencia mineral.
Señor, sálvame.
Dudo porque me dejo llevar por el resentimiento, la indiferencia o el narcisismo.
Señor, sálvame.
Dudo porque casi no tengo días que sean un gran día.
Señor, sálvame.
Dudo porque vivo en un mundo raro y turbio de olores fríos de monedas.
Señor, sálvame.
Dudo porque, acaso, sea la condición más sana de ser creyente.
Señor, sálvame.
Dudo porque las coces de las acémilas de mi espíritu
me amargan la vida cuando intento guardar silencio contemplativo en tu presencia.
Señor, sálvame de la tristeza,
de esa tristeza de escarcha sin remedio.
Señor, sálvame de mi,
de mi subsumirme en el vacío
como una huida sin rumbo.
Señor, sálvame.
Ayúdame a vivir una confianza más auténtica, más desnuda, más entregada
más allá de mi lucidez o de mi ceguera.
Amén.
Aleluya,
Aleluya.
Aleluya.
carmeloampelio@gmail.com https://raspasdefuego.blogspot.com/ Oraciones inspiradas en las lecturas del domingo.