Extracto de la glosa leída en el funeral de Arcadi Oliveres Adiós a un amigo, compañero y maestro

Adiós a un amigo, compañero y maestro.
Adiós a un amigo, compañero y maestro.

“Su sabiduría era la del maestro que guía, que motiva, que acompaña y que ayuda al discípulo a encontrar su vocación y su camino”

“Desde su tiempo de estudiante hasta casi el último momento no ha dejado de trabajar y de comprometerse en favor de otro mundo posible”

Creo que hay tres sencillas características que ayudan a definir la personalidad de Arcadi: un hombre sabio, un hombre bueno y un hombre de esperanza.

Hombre sabio, pero no de una sabiduría teórica, sino apegada a la tierra, basada en el análisis constante de datos e informes. Una sabiduría movida por la indignación ante la violencia y el egoísmo, y orientada por una intuición profética de la justicia y la paz. Su discurso valiente, provocador, independiente, lúcido y pedagógico, nos ha iluminado. Sabía leer la complejidad para hacernos ver las injusticias a menudo escondidas de nuestra realidad, y mostrar a la vez sus posibilidades de transformación. Sabía como nadie implicarnos y motivarnos en el compromiso para defender la dignidad humana.

Oliveres durante una conferencia en 2017.
Oliveres durante una conferencia en 2017.

Con sus clases en la Facultad de Políticas de la UAB, atendiendo durante años de forma personal a miles de alumnos —y muchos que no lo eran—, orientando, dirigiendo trabajos, tesinas y tesis; con sus miles de conferencias por todos los rincones de Cataluña (en escuelas, universidades, aulas de adultos, asociaciones, conventos, cárceles...) y por tantos otros países, sus incontables libros, prólogos, artículos, entrevistas e intervenciones los medios de comunicación.

Pero no sólo hacía abrir los ojos, sino que lograba contagiar y movilizar los corazones, promoviendo casi auténticas "conversiones" personales. Por ello, su sabiduría era la del maestro que guía, que motiva, que acompaña y que ayuda al discípulo a encontrar su vocación y su camino.

Hombre verdaderamente bueno. Su pasión por la justicia iba acompañada de una generosidad y una entrega personal sin límites, desde la plena coherencia vital y la humildad. Desde su tiempo de estudiante hasta casi el último momento no ha dejado de trabajar y de comprometerse en favor de otro mundo posible.

No podemos hacer aquí una relación de todas las iniciativas y entidades con las que se ha comprometido o presidido: desde el Sindicato Democrático de Estudiantes, pasando por la Assamblea de Catalunya, Pax Christi, Cristianos por el Socialismo, Justícia i Pau (donde decía que había tocado el cielo), el Centro Delàs de Estudios por la Paz, la Universitat de la Pau de Sant Cugat, la Fundació per la Pau, la Asociación Catalana de Ayuda al Refugiado, el Instituto Víctor Seix , ATTAC, las federaciones catalanas de ONG, los foros sociales mundiales y catalanes, el Consell de Foment de la Pau, la FOCIR, FETS, FIARE, Procés Constituent.

Activistas se inculpan. En 2019 en la Ciutat de la Justícia.
Activistas se inculpan. En 2019 en la Ciutat de la Justícia. Òmnium cultural

Innumerables son las causas solidarias que han contado con su implicación: la democracia y las libertades, contra la pena de muerte, el 0,7, NO a la OTAN, la cooperación al desarrollo, la condonación de la deuda externa, la lucha contra las desigualdades, el desarme y la no violencia, la objeción de conciencia, la economía social y solidaria, la banca ética, los derechos de las personas migrantes.

Sin un no para nadie

Siempre arriba y abajo incansable, sin tener nunca un no por nadie mientras hubiera espacio en su agenda. Disponible ya fuera una lección inaugural de una gran universidad, una radio local o un grupo de jovencitos de cualquier acampada solidaria en el último rincón del territorio.

Un hombre bueno que, a pesar de su increíble militancia, ha estimado siempre con pasión a su familia, aunque siempre decía, mucho menos de lo que él creía necesario. Por cierto, sin su esposa Janine, puntal de la familia, la entrega de Arcadi difícilmente hubiera sido posible.

Arcadi Oliveres pasa sus últimos días en su casa de Sant Cugat.
Arcadi Oliveres pasa sus últimos días en su casa de Sant Cugat. Natalia Sin

Encantador, detallista, con una amabilidad, una delicadeza y un respeto siempre sorprendentes. Aunque estos días se sentía incómodo por no haber respondido todos los miles de mensajes de afecto recibidos.

Hombre de fe y de esperanza, motores de su vida. Animado interiormente por el Evangelio del amor, inspirado por las bienaventuranzas, apasionado defensor de la dignidad trascendente e inviolable de cada ser humano. Hombre de Iglesia, pero a su manera, crítica e independiente. Convencido de que la esperanza es el horizonte vital decisivo, que la justicia y la paz acabarán triunfando. Que todos nuestros esfuerzos en esta dirección dan su fruto, aunque no sepamos verlo, aunque no podamos decir ni cuándo ni cómo.

Por una Iglesia mejor informada

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