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La 'guerra' de Trump contra el Papa

El poder divino del débil: La soberbia de Trump consagró a León XIV

"El Papa aparece ahora como el defensor de quienes viven en las cunetas de la historia, como el abogado de los pobres y de un mundo sediento de paz, justicia y dignidad"

Donald Trump ataca al Papa

La autoridad moral no se decreta, sino que se gana con tiempo, con gestos precisos y con palabras que se ponen del lado de quienes no tienen voz. Los Papas están llamados, por su carisma y su relevancia pública, a encarnar esa referencia moral; Francisco lo logró con rapidez, y León XIV parecía avanzar con más lentitud hacia esa meta, hasta que Donald Trump, con su agresividad verbal, le empujó al lugar simbólico que le faltaba.

Trump le ha hecho al Papa un favor inmenso, obviamente sin quererlo. Les suele pasar a los que van de sobrados. Al despreciarlo y atacar incluso a Cristo con comentarios groseros, ha situado a León XIV en el centro de la escena moral mundial y al frente de la defensa de los pobres, de la paz y de la dignidad humana.

Trump, como Jesús | Efe

Y, de paso, ha provocado un cierre de filas casi unánime. Han salido en tromba a defender al Pontífice, desde líderes internacionales hasta buena parte del episcopado estadounidense, pasando por muchos católicos que no comulgan con el trumpismo e, incluso, los católicos ultraconservadoras y afines al Maga, que no pueden tolerar que se intente ensuciar la imagen del Papa.

El trono de la autoridad

Francisco tardó poco en convertirse en autoridad moral mundial, porque combinó carisma, parresía profética y una forma de hablar que entraba por los ojos, por los oídos  y por el corazón. León XIV, en cambio, estaba siendo percibido como más tímido, más sobrio, menos magnético; le faltaba ese empujón que convierte a un Papa en referente global incluso para quienes no son católicos.

Ese empujón se lo dio precisamente su antítesis: Donald Trump, el gran empujador del ruido, del conflicto y de la desmesura. Con sus ataques sobre la guerra en Irán, su desprecio hacia el Pontífice y su lenguaje casi soez, ha permitido que la figura de León XIV crezca a ojos del mundo como la de un hombre humilde al que el poder intenta aplastar, sin conseguirlo.

La fuerza de la debilidad

Lo más paradójico es que el gesto de Trump ha terminado redimensionando el sentido mismo del papado. El Papa aparece ahora como el defensor de quienes viven en las cunetas de la historia, como el abogado de los pobres y de un mundo sediento de paz, justicia y dignidad. Y eso es algo que solo puede darse cuando la autoridad moral se apoya en la fuerza de la humildad y no en la ostentación del poder.

Trump vs Papa

El fanfarrón quiso humillar al Papa y se dio de bruces con el enorme poder simbólico del trono de Pedro. El viejo “tú eres Pedro y sobre esta piedra…” volvió a resonar en el imaginario colectivo con una nitidez inesperada. Trump creyó atacar a un hombre débil y acabó reforzando la figura de alguien que habla desde la paz, la misericordia y la conciencia. En ese sentido, el milagro de Trump es muy cervantino: fue a por lana y salió trasquilado.

El bien entre las sombras

Hay algo profundamente esperanzador en este giro. Los matones de la historia terminan sucumbiendo ante la fuerza silenciosa del amor; el bien, por pequeño que parezca, acaba abriéndose hueco entre las sombras del mal, incluso cuando el mal se cree omnipotente. Y esa es, al final, la gran lección: la profecía y la misericordia son las puertas de entrada de la Iglesia en el corazón de la gente. No se equivocaba Francisco cuando repetía lo de la ‘Iglesia hospital de campaña’.

Trump, sin quererlo, ha elevado a León XIV de nivel. Ha hecho más visible su voz, ha ensanchado su imagen pública y ha confirmado que, mientras existan profetas dispuestos a arriesgar su prestigio para defender a los pobres, la humanidad seguirá teniendo futuro.

Cervantes

Si Donald Trump hubiera leído a Cervantes, probablemente se habría ahorrado el ridículo mundial que viene protagonizando en su choque con la Iglesia. Una Iglesia con una mochila cargada de historia y de milagros del ‘non praevalebunt’.

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