Aprendiendo de Cristo a ser humanos

Para no correr el riego de celebrar el Domingo sin Cristo: Domingo y fronteras. Domingo y pobres… Preocupémonos de cuidar a Cristo en los pobres, de acogerlo en los inmigrantes…, de impedir que la ley mate a los que tendría que proteger y salvar 

Muro fronterizo
Muro fronterizo

Lo recibí hoy -27 de julio-, desde Ceuta:

«Los guardias civiles, tras la sentencia del Supremo: “Es peor que los saltos masivos de la valla” https://share.google/FPkTUpMfaSPLbcPam 

No quiero inquietarle en estos días de celebraciones franciscanas, pero esto es la locura que se está viviendo en la frontera, padre Santiago. 

Es el culpar a la Sentencia del Tribunal Supremo prohibiendo las devoluciones en caliente. 

Es no reconocer que el problema son las fronteras en sí. 

Las fronteras contra los pobres…cinco cadáveres de cinco jóvenes en distintas playas de la ciudad este fin de semana...27 en lo que va de año....

Espero que se imponga la necesidad, la dignidad de esos hermanos humillados a tener que exponer sus vidas por algo a lo que tienen derecho...

Un abrazo desde mi corazón, padre Santiago.»

Valla en la frontera
Valla en la frontera

Yo sé que no se puede decir: “los guardias civiles”, cuando es uno solo el que habla y lo hace de forma anónima. Claro que, si sus compañeros no lo desmienten, se ha de suponer que ese único anónimo expone lo que los demás sienten…

Nada tengo que decirles… Sólo hablaré por si alguno de ellos se considera cristiano, por si alguna vez alguno de ellos se acerca a la Eucaristía… Si alguno lo hace, él mismo me está dando la palabra que yo no tenía… 

Puede que el trabajo de despersonalización del inmigrante lo haya hecho la periodista que firma la información, pero supongo, hermano guardia, que usted le ha dado pie para ello. Lo cierto es que, en la información, nunca se habla de personas que se encuentran en objetiva situación de necesidad, y hemos de suponer que, allí donde se dice: “Esto es peor que…”, “parece que no lo quieren ver…”, “entradas masivas…”, “lo que está ocurriendo en la ciudad…”, “lo que antes era aleatorio, ahora es diario…”, “una situación preocupante…”, se está hablando de seres humanos.

Se ha borrado de la información, como si no existiera, el dolor humano, la angustia de miles de personas, sus esperanzas, sus miedos… Se ignoran, como si fuerais vosotros quienes los conceden o los retiran, los derechos inalienables con los que esas personas han nacido… Y lamentáis que un tribunal se haya atrevido a exigir el cumplimiento de lo que es apenas una minucia de justicia dentro del cúmulo de violaciones de derechos fundamentales que legisladores y agentes del orden autorizan y ejecutan.

Por si somos cristianos y hemos olvidado lo que eso significa, nos conviene recordar que, delante de los ojos, en la frontera, no tenemos un “esto”, sino a un “otro”; en la valla, no tenemos un “problema”, sino a un “”; en el mar, no tenemos un incordio, sino a un “yo”, a un “hermano”, a un “hijo”, a una “madre”, a un “niño”, a una “niña”, a un “bebé”; delante de nosotros, no tenemos una avalancha, sino al Cristo en quien decimos que creemos, al Dios a quien hemos de rendir cuentas…

No te pido que te preocupes de si has cumplido o no con el precepto dominical: no nos van a juzgar por eso. Preocupémonos de cuidar a Cristo en los pobres, de acogerlo en los inmigrantes… de acogerlo, de abrazarlo, de impedir que la ley mate a los que la ley tendría que proteger y salvar… 

El Dios de nuestra fe, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, es un Dios de mesa dispuesta para sus hijos pobres -se supone que nosotros somos testigos de ello-: “Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche…”.

Y, el mismo que preparó para nosotros una mesa con pan del cielo, nos dice, a propósito de la multitud que, en torno a nosotros, tiene hambre y no tiene con qué saciarla: Dadles vosotros de comer…”.

La Guardia Civil localiza dos cadáveres en el mar
La Guardia Civil localiza dos cadáveres en el mar

Claro que, si en la frontera no hay personas sino problemas, no habrá que buscar comida sino soluciones… No habrá nada que compartir, sólo medidas que tomar… 

Si eres cristiano, ama y cuida a Cristo en el inmigrante. 

Si no lo eres por bautizado, deseo y pido que lo seas siempre por humano.

***

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.

Los ojos de todos te están aguardando, tú les das la comida a su tiempo; abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente…”.

Señor, nos diste el pan del cielo, lleno de toda delicia y grato a cualquier gusto”.

Yo soy el pan de vida. El que viene a mi no tendrá hambre, y el que cree en mí, no tendrá sed jamás, dice el Señor”.

Lo que la palabra dice,

eso es lo que en la Eucaristía vivimos,

eso es lo que en ella aprendemos:

a ser misericordia, a ser pan,

a ser Cristo, a ser Dios… 

a ser humanos.

Abrazar nuestra humanidad
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