El Señor es mi luz

Luz
Luz

La semana queda sumida en el dolor…

Hoy la palabra de la fe llega susurrada en la oscuridad de la noche… “El Señor es mi luz y mi salvación” …

La fe recuerda un lugar, que parecía abandonado de Dios… se llamaba: “Calvario”, y, en aquel lugar, una cruz, un Crucificado, una madre, unas mujeres amigas, un discípulo amado… una soledad que nada ni nadie podía aliviar… 

Puede que hoy Adamuz se parezca a aquel Calvario… puede que parezca también un lugar abandonado de Dios… 

La fe, en el Calvario y en Adamuz, se queda en oscuridad, en silencio, en soledad, en abandono, en pura confianza, en pura esperanza…

La fe, en la escuela de Jesús, aprendió que Dios es Padre…

El Señor es m i luz
El Señor es m i luz

La fe, hecha discípula de Jesús, aprendió que el Padre está siempre donde está su Hijo, donde están sus hijos, tanto más cerca cuanto más parece ausente…

Dios regazo, Dios abrazo, Dios amor … 

Dios esperanza, Dios luz, Dios salvación…

Hoy, las comunidades cristianas, en comunión con Cristo Jesús y con toda la humanidad, hacemos nuestras las palabras del salmista: “El Señor es mi luz y mi salvación…”.

Son palabras que la fe se apropia y las recuerda en todos los Calvarios, en todos los lugares donde la muerte, arrebatándonos la vida, nos lo arrebata todo: “El Señor es mi luz y mi salvación…”.

Son palabras verdaderas y necesarias, que la fe susurra hoy en Adamuz, como lo hace cada día en los espacios infames del hambre, en las rutas clandestinas y mortales de los inmigrantes, en desiertos y mares donde la indiferencia y el olvido entierran la vida de los pobres… “El Señor es mi luz y mi salvación… El Señor es la defensa de mi vida… Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida” … 

La comunidad que hoy, en la eucaristía, hace memoria del que es nuestra luz y nuestra salvación, y comulga con el que es buena noticia de Dios para los pobres, esa comunidad, ungida por el Espíritu de Jesús, se sabe enviada ella también a ser evangelio para pequeños, excluidos, descartados, últimos, evangelio para todos los que sufren, para cuantos necesitan sentir en sus vidas la cercanía de Dios…

Para esa comunidad de fe, es siempre hora de hacernos cargo del dolor de los hermanos. 

Feliz escucha de la palabra de Dios, Iglesia cuerpo de Cristo.

Feliz comunión con el evangelio que es Cristo Jesús.

Feliz encuentro con Cristo Jesús, en la palabra, en la Eucaristía, en los pobres.

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