León XIV abre la puerta a las mujeres
"Todos los cristianos esperamos que el actual Papa vaya abriendo, sin pausas, más puertas a las mujeres para ir consiguiendo una Iglesia igualitaria. Para conseguirlo, debe ir desvinculándose de la Tradición que durante siglos ha marginado a las mujeres"
La misoginia de la Iglesia está resultando cada vez más insoportable ante el avance progresivo que están desarrollando las mujeres en las sociedades democráticas. La Iglesia, una institución misógina por tradición, no por Jesús de Nazaret que dio un trato igualitario a hombres y mujeres, empieza a tomar conciencia , gracias al Evangelio, a los Derechos Humanos, a las sociedades igualitarias, a las comunidades cristianas de base y a los teólogos y teólogas de la liberación, que debe empezar a prescindir del patriarcado y lanzarse con coraje cristiano y humano a ir consiguiendo la igualdad de las mujeres con los hombres. Así conseguirá ser una Iglesia cristiana.
León XIV reconoció en octubre del año pasado un perfil muy positivo de las mujeres que trabajan en el Vaticano, declarando que su “riqueza debe ser reconocida y valorada cada vez más. Ellas aportan, además de una especial sensibilidad hacia las personas y las relaciones, también el conjunto de los talentos humanos, profesionales e intelectuales propios de la experiencia y del pensamiento femenino”.
Esas palabras fueron la antesala para que el Papa empezara a abrir la puerta a las mujeres para ocupar ministerios que antes ocupaban solo los hombres.
Así, por ejemplo, el papa León XIV ha nombrado y confirmado a varias mujeres en puestos de responsabilidad dentro de la Curia Romana:
María Montserrat Alvarado: Nombrada prefecta del Dicasterio para la Comunicación (efectiva el 1 de noviembre de 2026), convirtiéndose en la primera mujer laica en dirigir un dicasterio de la Santa Sede.
Alessandra Smerilli: Nombrada prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral en junio de 2026.
Tiziana Merletti: Designada secretaria del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica en mayo de 2025.
Mary Teresa Barron: Nombrada secretaria adjunta (o auxiliar) del Dicasterio para la Evangelización (en la sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares) y presidenta de las Obras Misionales Pontificias, con funciones a partir de enero de 2027.
Simona Brambilla: Confirmada en su cargo como prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, puesto al que había accedido previamente.
Todos los cristianos esperamos que el actual Papa vaya abriendo, sin pausas, más puertas a las mujeres para ir consiguiendo una Iglesia igualitaria. Para conseguirlo, debe ir desvinculándose de la Tradición que durante siglos ha marginado a las mujeres. Esa desvinculación no será tarea fácil, porque el Papa está muy presionado por una parte importante de la jerarquía conservadora. Ha de ser valiente y mantenerse firme por respeto a una cristiandad que desea con ahínco que la Iglesia cambie su estructura patriarcal por una igualitaria ¿Acaso a Jesús le fue fácil luchar hasta la muerte contra una sociedad que consideró injusta , pecaminosa y sobre todo misógina ? Jesús salvó a una mujer, sorprendida en adulterio, de ser apedreada por los fariseos. Jesús les dijo : “ Aquel de vosotros que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.
Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer. Entonces, Jesús le preguntó: “Mujer, ¿dónde están? . Ya nadie te condena. Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.” (Jn 8, 1-11)
Jesús también se acercó a los leprosos, depreciados por la sociedad de entonces, para curarlos. Dio de comer a los pobres y hambrientos. Y sobre todo concedió a las mujeres una dignidad de la que carecían en la sociedad, al elegirlas para que fueran testimonios de su resurrección, convirtiéndolas en las primeras apóstoles.
DOCUMENTO: Carta abierta de la Revuelta de Mujeres al Papa:
“Estimado León XIV:
Te damos la bienvenida y alzamos la mirada hacia ti a la vez que alzamos nuestra voz en esta carta.
Te escuchamos reiteradamente llamar a la unidad. La unión entre católicos es uno de tus temas preferidos, pero nosotras, las mujeres que pertenecemos a “La Revuelta de las mujeres en la Iglesia-Alcem la veu” no nos sentimos unidas a nuestros hermanos varones, sino más bien separadas por el simple hecho de ser mujeres.
Como mujeres bautizadas, alzamos la mirada a Jesús de Nazaret, al Cristo de la fe, y nos sentimos plenas y unidas en fraternidad y en sororidad con todo el Pueblo de Dios pero, si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, discriminadas. Nos da la sensación de que nuestro bautismo no es pleno, es de agua, no de Espíritu, no de Ruah como nos gusta decir.
Porque ese mismo bautismo, para los varones tiene unas consecuencias plenas. Les da la opción a participar, de forma íntegra, en los 7 sacramentos, colocándolos en una jerarquía, por encima de la mitad de la humanidad. Y para nosotras, las mujeres, por el simple hecho de serlo, hay un sacramento vetado, el del orden. A los otros, excluyendo el sacramento del matrimonio, solo podemos optar de forma parcial, únicamente en calidad de “oyentes”: los podemos recibir, pero no administrar.
El bautismo, nos une a Cristo en igualdad de pertenencia y carismas al convertirnos a todos en Hijos e Hijas de Dios. Esa es la verdadera unión de todas las personas bautizadas: la filiación a un Dios Padre-Madre, y la fraternidad con los hermanos y hermanas. Pero en la Iglesia, no se da.
Así que nosotras, mujeres de “La Revuelta en la Iglesia-Alcem la veu”, que estamos en el margen del camino eclesial, heridas por la falta de reconocimiento en igualdad de los dones de nuestro bautismo, te pedimos que alces la mirada, que nos mires de verdad, que veas a todas las mujeres que trabajamos por nuestra Iglesia y para la construcción del Reino de Dios. Que nos mires y que nos veas con los mismos ojos con los que nos sentimos miradas por Jesús, el que pasó por la vida haciendo el bien. Y como el buen samaritano, hagas algo: repares los daños, te impliques en la restitución del lugar al que estamos llamadas como hijas de un mismo Dios y, no pongas excusas ni pases de largo ante nuestras heridas como lo hicieron el levita y el sacerdote.
Unidas en oración a toda la Iglesia, seguiremos alzando nuestra voz, “Hasta que la igualdad sea costumbre en la Iglesia”.
COMENTARIO
El tema más espinoso para la igualdad entre mujeres y hombres en la Iglesia es el acceso a la clerecía. Tanto Léon XIV como Francisco han manifestado cierta disponibilidad para nombrar diaconisas, sin llevarse a cabo, pero se oponen radicalmente a nombrar sacerdotisas. Tampoco se vislumbra declarar opcional el celibato, que supone un descenso de seminaristas. El panorama es grave por la falta de sacerdotes, poniendo en peligro la administración de los sacramentos. Actualmente, en España y seguramente en otros países católicos, los sacerdotes atienden a varias parroquias, lo que resulta muy grave para la pervivencia de la Iglesia. Ese panorama cambiaría radicalmente con la aceptación de diaconisas y sacerdotisas, y con el celibato opcional.
No cabe duda , como afirma Jesús Bastante :” Que la Iglesia cada vez tiene más rostro (y responsabilidad) de mujer, parece claro” . Ese rostro de mujer debe ir avanzando sin pausa , incorporando más mujeres en las funciones de responsabilidad de la Iglesia y sobre todo en incorporarse gradualmente a la clerecía. El Papa ha iniciado un movimiento revolucionario a favor de las mujeres en la iglesia, y espero que siga adelante como condición para que sea más cristiana y seguidora de los signos de los tiempos.
