Acercarnos a Dios para adorarle y amarle
Acércate a Dios
Espiritualidad y Mística
Acercamiento a Dios
El encuentro con Dios y el vivir una relación de intimidad con Él nos resulta difícil. Pero se da algo al parecer poco verosímil: hoy podemos encontrar un acercamiento a la mística por parte de personas muy capaces y que por contraste viven una vida completamente alejada de la espiritualidad.
De hecho, Dios es un regalo para todos, la mística ha de ser una realidad de hoy, y presenta el modelo de Jesús de Nazaret. Algunos conceptos esenciales: contemplación, oración, silencio, reino de Dios, experiencia mística, santidad… Quienes intentemos vivir a tope nuestra espiritualidad ofreceremos un acercamiento a ella incluso a personas con una formación religiosa débil.
Para la Adoración
Es un acto externo de la virtud de la religión, por el que testimoniamos honor y reverencia a Dios. El lugar más propio para ello es el templo, porque en él reside Dios, y más si se reserva la Eucaristía.
Contemplar con el entendimiento el ser Infinito de Dios, suEternidad, su Omnipotencia, su Sabiduría, su Hermosura.
A veces parece que cuando pensamos con intensidad en esto se nos va la cabeza. Son momentos de gozarnos en la grandeza de este Ser, que además sabemos que es nuestro Padre. No tiene necesidad de nadie ni de nada. Es Bueno. Santo. Lleno de gloria. Merece la pena que le adoremos y nos gocemos en su grandeza.
En Éxodo 20:2-3: "Yo soy Jehová tu Dios... No tendrás dioses ajenos delante de Mí." En Mateo 4:10, Jesús dice: "Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás." Entonces, la adoración no es simplemente un instinto natural, es un mandamiento de Dios." Salmo 29:2: "Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Yahvé en la hermosura de la santidad."
La alabanza y adoración satisfacen nuestras más profundas necesidades, agradan a Dios. Sofonías 3:17 dice: "Yahvé está en medio de ti, poderoso, Él salvará. Se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos."
Para Amor mayor a Dios.
Amar a Dios es el primero y principal mandamiento. Si con fidelidad practicamos la media hora de oración mental diaria, aumentará mucho el amor a Dios.
Hemos de procurar amar a Dios cada vez más con un amor puro y desinteresado, sin buscarnos a nosotros mismos en el consuelo de ese amor. Dios premia con una paz gozosa a los que le aman. Por eso nuestro peligro sería buscarle por los consuelos.
Si amáramos de verdad a Dios, a la fuerza buscaríamos la ocasión de hablar de Él. Con amigos, vecinos, con toda persona. Venceríamos ese falso pudor que nos sobrecoge con frecuencia.
Es el amor a Dios afectivo y efectivo. Como amor de hijo a Padre; como amor nuevo de enamorados. Contemplar su naturaleza; agradecemos la Providencia que nos da los bienes de que ahora disfrutamos; nos arrepentimos con dolor de nuestras faltas; nos alegramos en Dios por nuestra correspondencia y la bondad de muchas personas.
Una vez iniciado el amor a Dios, todo lo demás es ir siguiéndole al Él en su llamada continua. El gran obstáculo es la comodidad, el ansia de disfrutar de todo. Por eso mi caminar es lento.
José María Lorenzo Amelibia
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