En la Iglesia es del todo preciso mantener el dogma.

Crítica Constructiva

En la Iglesia es del todo preciso mantener el dogma.

 Los obispos han de ser en este aspecto del todo fieles a su misión. No pueden consentir el desvío en esta materia. En tiempos recientes, muchos educadores en la fe andaban por los límites de lo ortodoxo y la herejía. Pero quienes les escuchaban, caían con facilidad en el error contra el dogma. Conocemos muchos casos al respecto.

La Generación de obispos de los años 70 al 90 no supo mantener el orden en este sentido. Conocimos muchos casos de curas con inteligencia buena, pero con gran osadía  en sus doctrinas dogmáticas. Sabían cómo defenderse ante su obispo, porque ellos nunca caían en la herejía, pero quienes les escuchaban, defendían doctrinas totalmente contrarias a nuestra fe y las practicaban. Desde errores trinitarios hasta la negación de que Jesús está en la Sagrada Hostia después de terminada la Misa.  Oí de un cura que echaba la sagradas especies a las gallinas una vez terminada la Misa. ¡El colmo de la aberración! Jamás hubiera pensado que un compañero podía llegar a tal atrocidad.

Los obispos no supieron o no quisieron poner coto a todo esto, y llegamos al desbarajuste del final del siglo XX en materia de fe. Mientras tanto, eso sí, aquellos obispos fueron intransigentes en algunas materias de Derecho Canónico: por nada del mundo quisieron manifestar al Papa, por ejemplo, la necesidad de cambiar la ley con relación al celibato. Era antes su carrera episcopal, porque sabían que al Papa no le gustaban sugerencia en este sentido.

Es necesario que todos los cristianos sepamos que el dogma es inmutable: se ha de conservar, porque en él está nuestra fe, la auténtica explicación del  Evangelio y la revelación plena. En cambio el Derecho Canónico es cambiable, debe cambiar, y ha de acomodarse a los tiempos actuales; sin querer anclarse en un pasado que no volverá.

Mucha gente no hace caso a tanta normativa; pasan de ella y practican lo que les parece. A otros les irrita verse tratados como menores de edad. No podemos mantener una legislación trasnochada. Y cuando se estudie de nuevo la modificación, ante todo pensar en reducirla a mínimos; no querer los dirigentes de la Iglesia meterse en todo. Les basta con aconsejar y velar, eso sí, por la integridad de la fe; animar a todos y ser ellos pioneros en la evangelización. Como los Apóstoles.

José María Lorenzo Amelibia                                          Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com              Mi blog: https://www.religiondigital.org/secularizados-_mistica_y_obispos/  Puedes solicitar mi amistad en Facebook https://www.facebook.com/josemari.lorenzoamelibia.3                                          Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2

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