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Se ha convertido la pederastia clerical en una caza de brujas

Crítica Constructiva

Se ha convertido la pederastia clerical en una caza de brujas

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Caza de brujas

Hay un pecado que Jesús reprobó sobremanera, escandalizar a un niño. “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen una piedra de molino al cuello y lo arrojasen al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos!” (Mat. 18, 6-7). Pero también Jesús perdonó a la mujer adúltera y nos ofreció la parábola de la oveja perdida y afirmó que “Así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. (Lc. 15,7).

¿Por qué tantos sacerdotes han caído en este crimen pésimo? Sé que existen muchas opiniones: la más frecuente es que se trata de enfermos mentales. Otros dicen que son viciosos degenerados. Pero si entramos en la psicología profunda de estos sacerdotes, apreciamos en la mayoría una inmadurez sexual, provocada por una formación deficiente a causa de la cerrazón con relación al mundo normal. Su tendencia sexual no fue orientada debidamente; la represión para dominar el instinto no fue eficaz abriéndose a la sublimación de los instintos y entrega plena a Jesucristo y la misión.

Por otra parte, si el sujeto tenía una tendencia homosexual, le resultaba más fácil engañar a un niño que conquistar a un mayor. Y si su tendencia era heterosexual, siempre le era más fácil engañar a una niña que solicitar el favor a una mujer. Por eso se ha dado en una proporción mayor la pederastia en el clero que en el mundo seglar.

A comienzos del siglo XXI se denunciaba ya este tremendo problema. En 2006 se estrenó la película “Líbranos del mal” de Amy Berg que levantó ampollas; después corrieron ríos de tinta para denunciar estos abusos repugnantes. Y por todas las partes aparecían curas pederastas: se rebuscó en la historia reciente, desde los años cincuenta hasta nuestros días. Al comienzo parecía que los Estados Unidos eran el lugar del mundo en que esta epidemia se había localizado. Posteriormente se detectó una verdadera pandemia.

Ha habido diócesis que casi se han arruinado por las indemnizaciones que se han tenido que abonar a las víctimas. Y llegó el momento en que fue tan grande el escándalo que incluso figuras insignes eclesiásticas fueron denunciadas, juzgadas y condenadas.

Poco a poco, se derivó el problema en una caza de brujas. Curas ancianos casi decrépitos eran apartados no solo del servicio al pueblo e incluso arrojados del clero. Algunos familiares de las víctimas hubieran sacado a algunos de sus sepulcros para organizarles un juicio macabro. Menos mal que muchos obispos tuvieron sentido común y no escucharon todas las exigencias. Da la impresión de que en más de un caso interesaba el dinero y hacer daño a la Iglesia.

En todo este tinglado que se armó en las pasadas décadas, la jerarquía de la Iglesia ha tomado un papel importante. Ha habido obispos, verdaderos inquisidores. Conozco un caso sangrante: un sacerdote fue denunciado en Internet por la policía por una relación on line con un adolescente: se celebró juicio civil y quedó absuelto, inocente. Pero su obispo, sin juicio, sin darle opción a la defensa, lo fulminó del clero con un rescripto de secularización. Hoy este sacerdote sigue ejerciendo en otra confesión religiosa de hermanos separados, sigue siendo célibe; reclamó en su día en su obispado un habeas corpus, pero le fue denegado.

José María Lorenzo Amelibia Si quieres escribirme hazlo a: josemarilorenzo092@gmail.com Mi blog: https://www.religiondigital.org/secularizados-_mistica_y_obispos/ Puedes solicitar mi amistad en Facebook https://www.facebook.com/josemari.lorenzoamelibia.3 Mi cuenta en Twitter: @JosemariLorenz2

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