Justicia y Paz en Navarra, ¡Qué necesaria!
hemos creado la Delegación de Justicia y Paz Navarra.Un órgano que nos ayude a fomentar una conciencia crítica ante las desigualdades y los desequilibrios de nuestro mundo y de nuestra sociedad. Como Iglesia, nuestra apuesta es la palabra, el diálogo, el evangelio
Cuando uno se “atreve” a asomarse a la ventana de las noticias de televisión o comete la “osadía” de leer las noticias de la prensa o, todavía más “desatado”, se asoma a X, antiguo Twitter, siempre se encuentra con lo mismo. Es como una losa que no podemos superar, que lleva muchos años entre nosotros y que es una historia que nos cuesta aceptar. ¡Llevamos mucho tiempo!: la guerra en Ucrania continúa, ¿no es posible ningún acuerdo?; la guerra en Irán, y el conflicto en el golfo de Ormuz, sigue viva, a pesar de los vaticinios de Donald Trump. El tema de Gaza, donde niños y mujeres siguen muriendo, sigue silenciado, que no solucionado. Y muchas guerras siguen vivas en África, pero sin relevancia informativa, quizás porque tampoco tienen mucha trascendencia económica. Y si uno quiere protegerse y se refugia en su país, nos encontramos con una sociedad dividida, polarizada y, desgraciadamente, también enfrentada. Las próximas elecciones no han hecho sino avivar las diferencias y acentuar lo que nos divide más que lo que nos une.
Como Iglesia que peregrina en Navarra, nuestra apuesta es la palabra, el diálogo, el evangelio. Desarmar las palabras violentas para armar acuerdos con respeto y tolerancia. Tender puentes para derribar muros. Romper silencios para crear palabras. Tumbar desplantes para sembrar saludos. Estrechar manos antes que invocar violencia. En mi reflexión no hay vencedores ni vencidos, no hay buenos ni malos, ni mejores ni peores, y no compro el argumento “y tú más”.
Además, estoy convencido, sin temor a equivocarme, que quien está leyendo estas líneas ya se ha posicionado y, lo que es más grave, “me ha posicionado”, ha posicionado al arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela. No se equivoquen, estoy con el papa León XIV, que en su visita al Congreso de los Diputados hablaba de este tema con más autoridad que yo y venía a decir: “La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”. Y yo añado: “Venga de la persona que venga, proceda del grupo que sea o del país que sea”. Nadie es mejor que nadie, aunque nos cueste creerlo. Como decía el lema del viaje del papa León XIV a España, “Alzad la mirada”, necesitamos levantar la mirada y superar la mirada de nuestro ombligo, de nuestro pequeño mundo, para abrirnos al mundo de las criaturas de Francisco de Asís, del que estamos celebrando los 800 años del Tránsito. ¡Cómo nos conviene recordar y rezar el cantico de las criaturas de san Francisco de Asís!
Ante esta situación, y también por convencimiento propio, como Iglesia navarra, hemos creado la Delegación de Justicia y Paz Navarra. Deseo que esta nueva realidad eclesial de nuestra diócesis ayude a crear una mayor sensibilización ante los conflictos sociales y bélicos que se desarrollan en el mundo y en nuestra sociedad más cercana, ayudando a comprender sus causas, sus consecuencias humanas y las responsabilidades que compartimos ante ellos. Queremos favorecer una mirada abierta y solidaria hacia quienes sufren, promover una cultura del encuentro y recordar que ninguna persona ni ningún pueblo pueden ser considerados ajenos a nuestro compromiso. La fraternidad no conoce fronteras y la dignidad humana no depende de la nacionalidad, la cultura, la religión o la situación económica.
Necesitamos aprender a informarnos, dialogar y escuchar a quienes viven situaciones de vulnerabilidad y participar responsablemente en la construcción de una sociedad más inclusiva
Siempre queremos partir desde el evangelio, nunca de ningún postulado ni programa político, y menos en estas fechas donde cada palabra, cada gesto, tiene una interpretación política. Justicia y Paz tiene claro que su programa es el evangelio. Pero eso no significa que no miremos a nuestra realidad, que no analicemos lo que ocurre en nuestra sociedad navarra, Jesús nos dijo: “Id por todo el mundo…”. Por ello, deseo que Justicia y Paz de Navarra nos ayude a fomentar una conciencia crítica ante las desigualdades y los desequilibrios de nuestro mundo y de nuestra sociedad navarra. Una conciencia crítica que no se limite a denunciar los problemas, sino que ayude a analizar sus causas, a cuestionar las situaciones de injusticia que a veces se consideran inevitables y a buscar alternativas que sitúen a las personas en el centro de las decisiones. Necesitamos aprender a informarnos, dialogar y escuchar a quienes viven situaciones de vulnerabilidad y participar responsablemente en la construcción de una sociedad más inclusiva.
Deseo que Justicia y Paz en Navarra nos ayude a reflexionar sobre la situación que vivimos en el mundo, en España y en Navarra. Que como Iglesia demos un paso adelante en la lucha por una sociedad más justa que abrace la paz ante cualquier alternativa de odio, de violencia y confrontación. Una Iglesia cercana a las heridas del mundo y a las heridas de nuestra sociedad navarra. Dispuesta a colaborar en la construcción de una sociedad donde nadie sea descartado y donde la justicia y la paz sean realidades cada vez más presentes. Como decía Francisco de Asís, en la celebración de los 800 años de su muerte, «Paz y Bien», cuyo origen se remonta a la frase evangélica «El Señor te dé la paz». Deseo que la nueva Delegación de Justicia y Paz de la Iglesia de Navarra sea un espacio de paz, reflexión, compromiso y oración.
