Dejar que León sea León: el Papa que no imita, responde

Un carisma sin ruido, una voz con verdad

"Estoy convencida de que, cuando venga a España, su palabra será un soplo de aire limpio y fresco. Que nos traerá un mensaje que no será cómodo para los que escuchen con prejuicios, juicios y post juicios , pero sí profundamente reconfortante para quienes buscan verdad"

Sor Lucía Caram, con el papa León XIV
Sor Lucía Caram, con el papa León XIV | Mario Tomassetti

No es justo comparar al Papa León XIV con el Papa Francisco. Y es aún más injusto decir que no tiene carisma. Lo tiene. Pero no es un carisma de escaparate. Es un carisma que no necesita imponerse, porque nace de la verdad. Es inteligencia, cercanía y una forma profundamente evangélica de estar en medio del mundo.

Porque cuando uno no es él mismo e intenta copiar, acaba desfigurándose y muchas veces haciendo el ridículo. Dios no bendice imitaciones. Dios da dones. Y son esos —los propios— los que estamos llamados a trabajar y a compartir.

El Papa León XIV está siendo fiel a lo que es. Y desde ahí, está hablando claro. En sus palabras —en el Ángelus, en las audiencias— resuena con fuerza una llamada constante: a no acostumbrarnos a la guerra, a no normalizar el sufrimiento, a no mirar hacia otro lado.

Nos recuerda que la paz no es un discurso vacío, sino un camino exigente. Que la dignidad humana no se negocia, y que la indiferencia es una forma silenciosa de complicidad.

León XIV
León XIV

Pero quizá lo que más desconcierta es que León XIV, no se deja encasillar. Muchos —desde los extremos— han intentado apropiárselo. Algunos, por la derecha; otros, por la izquierda.

Unos y otros creyeron ver en él una confirmación de sus propias ideas. Y hoy, curiosamente, muchos de esos mismos se sienten desilusionados, porque León XIV no es ni de estrategias humanas ni de ideologías, no juega a ese juego, porque él es, sencillamente, evangélico. Y el Evangelio no pertenece a ningún bando.

Por eso se equivocan quienes esperan que confirme sus posiciones.

Se equivocan los que quieren utilizarlo como bandera.

Y se equivocan también aquellos que, desde posturas rígidas, amenazan con no escucharle porque lo consideran -unos- demasiado “laico” y poco “conservador” -y otros- demasiado conservador y de la vieja guardia. Y unos y otros a veces, caen en lo de siempre: querer ser más papistas que el Papa.

¡Y nunca mejor dicho!

El Papa escucha como padre, acoge, acompaña, se acerca.

Pero acoger no es justificarlo todo, y entender esto es clave.

León XIV, durante el ángelus
León XIV, durante el ángelus | @Vatican Media

No es honesto poner en su boca lo que no ha dicho. No es ético forzar sus palabras para hacerlas encajar en intereses propios.

Hace falta tiempo. Y hace falta humildad. Hace falta dejar de proyectar y empezar a escuchar. Dejar que León sea León.

El Papa que Dios ha regalado hoy a la Iglesia.

Estoy convencida de que, cuando venga a España, su palabra será un soplo de aire limpio y fresco. Que nos traerá un mensaje que no será cómodo para los que escuchen con prejuicios, juicios y post juicios , pero sí profundamente reconfortante para quienes buscan verdad. Porque el Espíritu Santo no se equivoca. Y la Iglesia no camina sola.

Francisco lo conocía, lo tuvo cerca, lo hizo cardenal de la Iglesia confiándole asuntos importantes, porque vio en él un pastor. Estoy segura de que hoy, Francisco, estaría en paz, ¡y también contento!

Porque cuando la Iglesia se deja guiar por el Espíritu, no repite: responde. Y León —sin hacer ruido— ya está respondiendo.

Sorteamos el libro-homenaje de Mino Cerezo, el pintor de la liberación.
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