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Que acabe ya la guerra

Las Jornadas de Justicia y Paz apuestan por la noviolencia activa para construir una paz “desarmada y desarmante”

Justicia y Paz

Tras tres días de encuentro, reflexión y diálogo sobre el presente y el futuro de la paz, las Jornadas "Derechos Humanos, paz y noviolencia" de la Comisión General de Justicia y Paz organizadas conjuntamente con la Comisión Diocesana de Justicia y Paz de Orihuela-Alicante , concluyen con un compromiso en favor de la noviolencia activa del Evangelio como camino para la construcción de una paz justa y duradera, desarmada y desarmante (Papa León XIV)

El encuentro, celebrado del 6 al 8 de marzo en El Campello (Alicante) con la presencia de José Ignacio Munilla, obispo de la diócesis de Orihuela-Alicante y Javier Vilanova, obispo acompañante de Justica y Paz, ha reunido a las comisiones diocesanas de Justicia y Paz junto a expertos y expertas, activistas y artistas comprometidos con la justicia social y la paz para reflexionar sobre el lema "Derechos humanos, paz y noviolencia", en un contexto internacional especialmente preocupante.

Justicia y Paz

Vivimos un momento marcado por el incremento de los conflictos armados, el auge del gasto militar [1] y la erosión de los derechos fundamentales en diversas regiones del mundo y la debilitación de las estructuras multilaterales y del derecho internacional de los derechos humanos. Esta tendencia refleja una creciente militarización de las relaciones internacionales que alimenta una lógica de confrontación y miedo.

El genocidio en Gaza, las guerras abiertas en Ucrania y Oriente Medio, los conflictos persistentes en Somalia o Sudán, la situación en Myanmar y muchas otras realidades de violencia estructural de injusticia muestran un ecosistema global de guerra que se introduce en la vida cotidiana de las personas, las familias y las sociedades con violencias económicas, sociales, culturales y ecológicas que afectan especialmente a las poblaciones más vulnerables.

Uno de los mensajes centrales que han emergido de estas jornadas es que la historia no está predeterminada ni condenada a repetir ciclos de violencia. Las decisiones humanas, personales y colectivas pueden abrir caminos distintos. En ese horizonte, la esperanza se revela como una fuerza histórica capaz de movilizar conciencias, transformar estructuras y sostener procesos de cambio social.

Frente a la lógica de la polarización, el armamentismo y la violencia, las jornadas han reafirmado que la noviolencia activa debe ser la respuesta de las comunidades cristianas ante los conflictos y las injusticias del mundo. Esta respuesta, lejos de ser una actitud pasiva o resignada, constituye una forma activa, creativa e integral de afrontar los conflictos. La noviolencia activa implica resistir al mal sin reproducir su lógica, defender la dignidad humana sin destruir al adversario y transformar las estructuras injustas mediante la verdad, la justicia, la solidaridad y el amor.

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En este sentido, las jornadas han querido ser un espacio de discernimiento, formación y esperanza donde analizar críticamente la realidad y buscar respuestas desde la fe y el compromiso con la construcción de una paz justa y han contado con la participación de representantes del Instituto Católico por la Noviolencia de Pax Christi Internacional, el Centre Delàs de Estudios por la Paz, el Instituto Regional para el Estudio y Práctica de la Acción Noviolenta Estratégica en las Américas, NOVACT y el Grupo de Nonviolencia Cristiana de Cristianisme i Justícia.

Igualmente, se han compartido experiencias de transformación social procedentes de distintos contextos y testimonios concretos de noviolencia activa, como los de la comunidad de El Arca, el grupo antimilitarista Tortuga, el movimiento de objeción de conciencia o el Colectivo Noviolencia. Estas experiencias muestran que la noviolencia activa puede encarnarse en prácticas cotidianas de resistencia, reconciliación, acción y denuncia profética.

Las jornadas también han abordado dimensiones espirituales, teológicas, éticas y estratégicas de la noviolencia, reflexionando sobre herramientas como la defensa y la desobediencia civil noviolenta, la objeción fiscal al gasto militar, la resistencia civil, la acción directa noviolenta, la mediación, el diálogo o la diplomacia desde una perspectiva integral al servicio de la dignidad de las personas y la justicia. Todas ellas forman parte de un conjunto de prácticas que permiten afrontar los conflictos sin recurrir a la violencia y la guerra que han demostrado históricamente mayor eficacia que éstas en numerosos procesos de transformación social.

Desde la inspiración del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia las personas participantes en las jornadas han reafirmado que la paz no puede construirse desde la lógica del miedo y la mentira sino desde una "paz desarmada y desarmante" que clama justicia, verdad, y la abolición de la guerra como instrumento para resolver los conflictos.

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En este camino, la Iglesia debe desempeñar un papel significativo. Más allá de las declaraciones, la comunidad eclesial posee una amplia red de comunidades, instituciones y espacios de encuentro que pueden convertirse en espacios de paz comprometidas con la noviolencia activa. La Iglesia tiene la responsabilidad de contribuir a organizar la esperanza, de articular procesos de mediación, educativos, comunitarios y sociales que fortalezcan una cultura de noviolencia activa y de defensa de los derechos humanos.

Por ello, las jornadas han concluido con un llamamiento a promover la noviolencia activa como camino de transformación personal, cultural, social y política, a fortalecer la defensa de los derechos humanos frente a toda forma de violencia, exclusión o injusticia, a impulsar una cultura de paz que ponga en el centro la dignidad de cada persona y el cuidado de la casa común y a tejer redes entre comunidades cristianas, movimientos sociales y organizaciones comprometidas con la práctica de la noviolencia activa.

En Justicia y Paz sentimos la llamada a despertar las conciencias, alimentar la esperanza y comprometernos activamente con la construcción de la paz. La noviolencia emanada del evangelio es una fuerza transformadora capaz de abrir caminos nuevos en medio de la violencia del mundo. Reafirmamos que la paz es tarea común Comienza en cada persona y en cada comunidad, en cada gesto cotidiano de justicia y fraternidad, pero también en el compromiso social, cultural y político por una paz desarmada y desarmante. Porque, como se ha recordado a lo largo de estos días, la historia permanece abierta y es posible construir un futuro distinto cuando la esperanza se convierte en acción colectiva.

Finalmente En este día 8 de marzo en el que se celebra el día internacional de la mujer. Justicia y Paz quiere destacar su presencia en la construcción de diálogo, encuentro, comunidad y paz . Asimismo desea poner en valor el papel de tantas mujeres que a lo largo de la historia no se resignan a ocupar un papel subalterno en la política en la sociedad y en la iglesia defendiendo los derechos humanos.

No a la guerra

[1] En 2024 los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB mundial. (Datos del SIPRI- Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo,  recogidos en el Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz 2026)

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