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Manos Unidas: "La guerra en Líbano, Palestina y Siria azota con dureza a los más frágiles"

África Marcitllach, responsable de proyectos en la región: "La escalada del conflicto en Oriente Medio está teniendo consecuencias devastadoras para la población civil, especialmente para quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad"

Conflicto de Medio Oriente
Conflicto de Medio Oriente
05 may 2026 - 17:48

(Manos Unidas).- La escalada del conflicto en Oriente Medio en el último año ha tenido consecuencias cada vez más amplias en toda la región. Desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023 —tras los ataques de Hamás en Israel y la posterior ofensiva militar israelí— la violencia no solo se ha concentrado en la Franja, sino que ha generado un efecto dominó en territorios cercanos como Cisjordania y países vecinos como Líbano. A esto se suman tensiones persistentes en Siria, en un contexto ya marcado por años de inestabilidad. El resultado es un deterioro generalizado de la situación humanitaria.

En Líbano, más de un millón de personas han tenido que desplazarse. Muchas viven ahora en tiendas de campaña o en alojamientos improvisados con familiares», señala Marcitllach. «Han bombardeado infraestructuras públicas como hospitales, carreteras o puentes, además de multitud de viviendas. Pero lo peor, según nos trasladan nuestros socios locales, es la incertidumbre y la sensación de no estar seguros en ningún lugar del país. Los ataques no se limitan al sur: Beirut y el Valle de la Bekaa también han sido fuertemente bombardeados

Por su parte, la situación en Palestina continúa notablemente deteriorada. Y no solo en Gaza. «En Cisjordania estamos viendo un aumento exponencial de la violencia de colonos contra la población local», informa. A esto se suma la proliferación de controles y los cortes de carreteras, muchas veces sin previo aviso, lo que interrumpe completamente la vida cotidiana: ir a trabajar, estudiar o acceder a servicios básicos se vuelve muy difícil.

Pero, al referirse a Gaza, la responsable de proyectos de Manos Unidas en Oriente Medio es tajante. «La situación sigue siendo crítica. No están llegando suministros básicos como alimentos o medicamentos, ni materiales para la reconstrucción, y los bombardeos continúan. La población vive con miedo».

Palestinos desplazados
Palestinos desplazados

En el caso de Siria, apunta a una realidad distinta dentro del contexto regional:

Curiosamente, Siria es el país menos afectado por la actual escalada de violencia, pero sigue habiendo graves problemas de seguridad interna. Nos preocupa especialmente la violencia de grupos yihadistas contra comunidades cristianas en zonas donde el control del nuevo gobierno es limitado

Proyectos en riesgo y adaptación constante

Manos Unidas trabaja en Líbano, Siria y Palestina con población refugiada —principalmente siria y palestina— y también, cada vez más, con población local en situación de gran vulnerabilidad. «Nuestros proyectos se centran en educación, sanidad y, muy especialmente, en la protección y el desarrollo de las mujeres», explica Marcitllach.

Sin embargo, la situación sobre el terreno está obligando a adaptar continuamente los proyectos que tenemos en el terreno.

En Líbano, por ejemplo, hemos tenido que cancelar un proyecto de apoyo extraescolar en Tiro porque toda la población se ha desplazado a Beirut. Ahora estamos estudiando cómo ofrecer ayuda de emergencia básica, y sabemos que habrá proyectos que no podrán desarrollarse con normalidad durante un tiempo

La situación en Cisjordania también es preocupante y la preocupación creciente. Un ejemplo de ello es el proyecto de atención sanitaria para mujeres y niños de comunidades beduinas que tenemos en el desierto de Judea. La violencia y los cortes en la carretera han hecho que la ambulancia equipada para hacer ecografías y análisis básicos, haya podido desplazarse solo 161 de las 192 veces que tenía previsto hacerlo.

Ahmed Akacha. Pexels
Ahmed Akacha. Pexels

"La incertidumbre lo marca todo"

La inseguridad es el denominador común en todos estos contextos. Marcitllach lo explica con claridad: «La incertidumbre lo marca todo. La gente no sabe qué va a pasar mañana, si podrá volver a su casa, si podrá trabajar o si tendrá acceso a atención médica».

En una crisis prolongada, sin un horizonte claro a corto plazo, como la actual situación de Oriente Medio la población civil siempre se lleva la peor parte. De hecho, la indiferencia empieza a abrirse paso en el resto de la población mundial. «Y mientras tanto, millones de personas siguen intentando sobrevivir en condiciones extremadamente difíciles».

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