"El mensajero prepara el camino a los que vendrán en una historia que nos implica, en la que estamos dentro. Vemos más allá de él caminos que se deshacen y se enderezan en sus giros, que se redibujan"
"Su sobriedad es total, salvaje. Tiene el hedor del solitario que repele a la sociedad civilizada"
"Nuestra vida es una preparación. No siempre está claro quién y qué vendrá a nuestras vidas, no vemos nuestra salvación a la cara, y no entendemos quién y qué llenará nuestras expectativas"
La rutina, la cronología no importan. Cuando el tiempo no lo marcan las manecillas, sino la presencia de una persona -ya sea la llegada o el regreso-, entonces fluye de otra manera
La espera llena el tiempo de una carga eléctrica. No lo distorsiona, ni lo anula. La vida no es una sala de espera. Para esperar al amo, los criados no están llamados en absoluto a la inmovilidad. Al contrario: son activos y tienen que ocuparse