Marco Tin Win, Arzobispo de Mandalay, la región más afectada por el devastador terremoto del 28 de marzo, junto con los sacerdotes de la curia, comparte la suerte de los sin techo
La catedral y la casa episcopal han sufrido graves daños estructurales, por lo que, por seguridad, ha pasado las noches en la calle junto a la población, aún conmocionada y asustada
"En cuanto se produjo el terremoto, sacerdotes y religiosos se movilizaron para alertar y rescatar a las personas en iglesias, conventos y el seminario. Nos aseguramos de que nadie resultara herido y brindamos apoyo a los niños asustados y a los que habían quedado abandonados en las calles"
La catástrofe ha despertado un profundo sentido de solidaridad. "Las diferencias quedan atrás cuando el sufrimiento nos une", comenta y pide oración: "El Papa Francisco reza por Birmania, y eso nos llena de esperanza"