"Como ya dije tantas veces, son más numerosos en nuestro tiempo que en los primeros siglos", señaló Francisco, refiriéndose a los mártires, y subrayando que ese testimonio cristiano "está presente en cada rincón de la tierra", posó su mirada en esta ocasión "en Yemen, una tierra desde hace muchos años herida por una guerra terrible, olvidada, que ha dejado tantos muertos y que todavía hoy hace sufrir a tanta gente, especialmente a los niños"
"Precisamente en esta tierra ha habido testimonios luminosos de fe, como el de las hermanas Misioneras de la Caridad. Todavía hoy están presentes en Yemen, donde ofrecen asistencia a ancianos enfermos y a personas con discapacidad. Acogen a todos, de cualquier religión, porque la caridad y la fraternidad no tienen confines", prosiguió Francisco
"Nos conmueve ver cómo el testimonio de sangre puede unir personas de religiones diferentes. No se debe nunca asesinar en nombre de Dios, porque para Él somos todos hermanos y hermanas"