“¿Se podrá dar alguna vez una cifra exacta de las masacres, de los heridos, de los refugiados, de los huérfanos que el drama de Ruanda ha sembrado en el suelo africano?"
"Las dimensiones son las de una gran tragedia, pero no es incalculable sólo el número de víctimas. Es inquietante preguntarse hasta dónde y, sobre todo, hasta cuándo estas semillas de violencia seguirán envenenando los caminos de una necesaria reconciliación"
Estas angustiosas preguntas fueron planteadas por el Cardenal Jozef Tomko en el primer aniversario del asesinato del Arzobispo de Kigali, Vincent Nsengiyumva, y de los obispos Thaddee Nsengiyumva de Kabgayi, y Joseph Ruzindana, de Byumba, asesinados el 5 de junio de 1994, junto con diez sacerdotes que les acompañaban en su visita a las poblaciones devastadas por la violencia asesina
Sus nombres se añaden a la larga lista de sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, novicios, agentes pastorales asesinados en este país africano, aquellos días