Benavent invita “a que no nos instalemos en el pesimismo o en la desesperanza y a que sepamos dar gracias a Dios “siempre y en todo lugar” por toda la riqueza de vida cristiana que hay entre nosotros"
"La vida sacramental ha entrado en crisis y la religiosidad popular, que puede predisponer el corazón para el encuentro con Dios y, de este modo, ayudar a la evangelización, a menudo es valorada únicamente por su dimensión cultural, es vivida superficialmente y, en algunas ocasiones, también presenta signos de debilidad"
"Todas las otras realidades eclesiales, métodos de evangelización, movimientos y grupos, etc. son constructores de Iglesia si sirven a la revitalización de la vida de las parroquias y comunidades cristianas. Solo así enriquecen a todos y se evita la tentación de la auto referencialidad"