9 sep 2023
Barbie, la JMJ y una encarnación extrema
Si no hubiese asistido a la JMJ de Lisboa, hubiera creído que Barbie era la gran triunfadora del verano. Hacía tiempo que una película no vendía tantas camisetas, suscitaba tanto debate –hasta filosófico– y se convertía en el tema de tantas fiestas de urbanizaciones y complejos residenciales, playeros y de interior. La de mujeres que han revivido su niñez este verano, y la de hombres que se han tenido que poner laca en el pelo –o peluca, directamente– y una camisa hawaiana para acompañarlas.
Por eso digo que el verano no lo ha ganado Barbie, sino la JMJ. Porque no hay partido político, sindicato, asociación o mundo de muñecas que tenga que gestionar dentro de sí una variedad de encarnaciones de su idea rectora como tiene que hacerlo la Iglesia católica. En Barbieland, el paso de la idea a la carne lo da solo Barbie. En Lisboa, la cuestión tocaba a miles, y salió razonablemente bien