En La Selva del Camp, en el Baix Camp, el eco remoto de unas composiciones gregorianas que sonaban a menudo en la casa de la bisabuela de la periodista Tate Cabré parece haber modelado, casi sin darse cuenta, una vocación futura
Aquellas piezas del sacerdote Josep Maria Cogul (“familia de mi bisabuela y, en casa, conocido como el tío cura”, recuerda Cabré) impregnaban el ambiente con una solemnidad cotidiana, como si la música se hubiera convertido en una manera de estar en el mundo
En aquel universo doméstico en el que la fe, el arte y la memoria oral convivían con naturalidad, se escondía una semilla: la amistad entre ese religioso y músico y un joven Antoni Gaudí
Ese origen doméstico y sagrado planeó el pasado miércoles 19 de noviembre sobre la sede de los Amics de Reus, donde la periodista y guía de la Sagrada Familia ofreció la conferencia “Gaudinismo y gaudinistas en la demarcación de Tarragona