"Ninguno de los tres conocíamos personalmente a Gustavo, los tres habíamos bebido del pozo de su teología, de la que emergía la espiritualidad y la conciencia crítica que llegaba como agua fresca, en aquellos años post-conciliares, a las Facultades de medio mundo y a los seminarios"
"Nos acercamos con emoción y afecto a su casa; no sin temor de molestar al 'maestro' que a sus 95 años disfruta felizmente su merecido retiro y su fragilidad"
"La Teología de la Liberación fue necesaria ayer, para poner en marcha las grandes intuiciones del Concilio Vaticano II, que iniciaba su andadura con fuerza y decisión. Y sigue siendo necesaria hoy, para la Iglesia en salida y sinodal"
"El día que estuvimos con él fue casi un sacramento de la alegría. Hablaba con entusiasmo, escuchaba atento y complaciente, se movía con un dinamismo admirable, casi imposible a su edad. Extendía los brazos para abrazarnos… y sonreía sin parar"