14 ago 2025

La libertad religiosa como Madre de todas las libertades

El Vaticano II en Dignitatis Humanae marcó un cambio histórico al explicitar el derecho de toda persona a practicar su fe libremente. La libertad religiosa es “madre de todas las libertades”, un derecho fundamental basado en la dignidad de la persona. La verdad no se impone por la fuerza, sino que se ofrece con amor, como Jesús.

Lamentablemente subsiste un clericalismo que no predica la libertad religiosa, sino que la oculta para afianzar sus privilegios del pasado como estandartes de falsa identidad nacional. La confusión de muchos ultras, es en gran parte responsabilidad de esta parte retrógrada del clero que se regodea todavía en inquisiciones, reconquistas y expulsiones del pasado y así lo sigue difundiendo pese a que el magisterio oficial de la Iglesia enseñe todo lo contrario desde hace décadas.

En el mundo actual, la libertad religiosa enfrenta amenazas tanto del extremismo religioso como de secularismos excluyentes y populismos que instrumentalizan la fe para fines políticos. El pluralismo exige rechazar tanto el relativismo sin verdad como el fanatismo excluyente. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de encuentros como Asís o el Documento de Abu Dabi, llama a las religiones a ser agentes de paz y fraternidad, no de división ni violencia.

El Papa Francisco propone una “cultura del encuentro” que incluya educación interreligiosa, medios responsables y políticas migratorias que protejan la fe de los inmigrantes. La misión de la Iglesia no es imponer, sino testimoniar la verdad con respeto, defendiendo la libertad religiosa de todos. En tiempos de muros y exclusiones, el Evangelio invita a construir puentes, recordando que toda persona es imagen de Dios y que la verdadera fe es siempre fuente de libertad.

19 jul 2025

Patriotismo Samaritano e Identidades asesinas: Un Grito Profético desde el Evangelio

En tiempos de nacionalismos y odio, este artículo denuncia la herejía nacionalcatólica que fusiona fe y xenofobia. La idea del "pueblo puro" ignora la raíz migrante del cristianismo, creando muros de odio y temor. Frente a esto, el "patriotismo samaritano" acoge al otro, combatiendo las "identidades asesinas" (Maalouf) que buscan excluir.

La Biblia enseña que Dios se revela en el extranjero; Israel nace del éxodo y Jesús fue migrante. El cristianismo es incompatible con nacionalismos excluyentes, que alimentan la paranoia a que el otro nos quite "lo nuestro"y demonizándolo como"chivo expiatorio" de todo mal.

La Iglesia debe ser "hospital de campaña" contra la xenofobia, con liturgias plurales y una pastoral que construya puentes. La comunión es para todos, no solo para los "puros". Solo una espiritualidad encarnada y profética puede desmantelar las destructivas identidades idolátricas de pureza étnica y religiosa.

El Reino de Dios es la verdadera patria del cristiano, un espacio sin fronteras y con la cruz como bandera que derriba muros. La Iglesia debe acompañar a los pueblos que peregrinan en los desiertos del mundo, no defender naciones cerradas. Inspirados en el Magníficat, solo una fe que abrace la debilidad humana podrá evitar que la patria se convierta en un ídolo excluyente.

23 jun 2024

Neofacismo y fundamentalismos en alianza

"El neofascismo actual se retroalimenta del fenómeno fundamentalista, que suele darse en sistemas rígidos de creencias religiosas que se sustentan, a su vez, en textos revelados, definiciones dogmáticas y magisterios infalibles"

"Actualmente el fundamentalismo trasciende la esfera religiosa y se aplica a otros campos. Se habla de fundamentalismo político, que se convierte en religión del Imperio"