16 sep 2023
A gusto de Dios
El cuerpo de la hermana Josefina recorre por última vez las dependencias donde ha pasado años: las celdas, el comedor, la capilla interior… El pequeño cementerio es un lugar modesto y hermoso, las placas solo colgadas en las cabeceras de los pocos nichos sugieren provisionalidad, los restos de tantas carmelitas desde 1670 deben llegar finalmente a una cripta, abajo.
Y así, de pie, de manera tan discreta, este pequeño grupo de personas despide a Josefina. Con la salve se sella la sepultura, que jamás podrá contener la magnitud de una vida tan oculta y tan llena. Ahora su alma alimentará para siempre el dulzor de las parras y se mezclará con el aire fresco de las mañanas de otoño.