20 dic 2024

Sin Profetas no hay Adviento

Las instituciones y las sociedades, como todos los seres, tienden a mantenerse en su estado, en su “status quo”. Nada cambia “porque sí”, dado que si las cosas están como están es porque le conviene a quienes controlan el sistema. Los profetas tienen la ingrata tarea de provocarlos para que cambien, para que se renueven, para que se conviertan una y otra vez.

Aburguesamiento significa domesticación de la fe, su degradación en una cómoda práctica piadosa individual y privada, alejada de los desafíos sociales y políticos y cómplice de conformismo con los sistemas injustos. Es la versión de un cristianismo acomodaticio y sin capacidad de desafiar el status quo.

En la actualidad, la figura del profeta sigue siendo indispensable. Muchos líderes religiosos, activistas sociales y pensadores son vistos como "nuevos profetas" que denuncian las injusticias y ofrecen visiones solidarias alternativas para el futuro.

Necesitamos profetas que no se busquen a sí mismos, ni se sientan superiores moralmente, que pongan su foco en el Reino de Dios para transformar estructuras de pecado y no se queden colgados en el detalle moralista de tabloide.

29 abr 2024

Del miedo al amor

"No se trata de una frase más. Este mandato, cargado de misterio y de promesa, es la clave del cristianismo: 'Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor'"

"Estamos tocando aquí el corazón mismo de la fe cristiana, el criterio último para discernir su verdad. Únicamente 'permaneciendo en el amor' podemos caminar en la verdadera dirección"

"Olvidar este amor es perdernos, entrar por caminos no cristianos, deformarlo todo, desvirtuar el cristianismo desde su raíz"

"Sin duda hay un temor a Dios que es sano y fecundo. La Escritura lo considera 'el comienzo de la sabiduría'. Es el temor a malograr nuestra vida cerrándonos a él. Un temor que despierta a la persona de la superficialidad y le hace volver hacia Dios"