"Un gesto valiente, en un momento en que todo el mundo tiene miedo de venir. Una peregrinación de solidaridad dirigida no sólo a los cristianos locales, sino a todo el pueblo de Tierra Santa, Israel y Palestina. Espero que este gesto se repita también en otras diócesis, porque necesitamos la presencia de peregrinos que aporten serenidad y vida a tantas familias que se han quedado sin trabajo"
"Gestos como la peregrinación valen más que muchas palabras. Nos dicen que nos quieren. Nos sentimos atacados por todos, aislados de todos. Gracias por estar aquí"
Desde el punto de vista político", añadió el cardenal, "no hay atisbos de esperanza. En cambio, vemos muchos intentos de diálogo, pero debemos facilitarlos para que al menos conduzcan a un cese de las hostilidades"
"Una peregrinación con la que soñamos desde hace tiempo, desde que esta terrible violencia sacude Tierra Santa. La cercanía no siempre se puede expresar a distancia, con pequeños mensajes", advirtió Zuppi